29 julio 2021

Reformar la Corte


Escribe el presidente del Bloque de Concejales de Juntos por el Cambio, Paolo Barbieri.



 

Lunes 3 de agosto de 2020.

 

El principal efecto político de la pandemia ha sido hasta ahora supeditar la opinión de los “expertos” en desmedro de la de los representantes democráticamente elegidos. Amalgamando sus definiciones con los vaivenes discursivos del presidente y el gobernador, revalidando la máxima de que quien elige al consejero elige el consejo. Así, ninguna de las medidas que surgieron durante la cuarentena fueron avaladas por el órgano que regula la vida en sociedad y es la principal institución de la República: el Congreso.
Hoy, vemos proliferar un nuevo comité de expertos en la propuesta para modificar la justicia, pero esta vez no se podrá eludir el Congreso. En nuestro país, se pueden restringir las libertades individuales por Decreto durante más de 130 días, pero la justicia no se puede modificar de igual modo. Sin duda el consejo será nuevamente a medida de los consejeros, muchos de los cuales ya se expidieron avalando el aumento en el número de miembros de la Corte.
Se ha esgrimido que el objeto del proyecto es terminar con la politización de la justicia, con los jueces amigos del poder. Suena descabellado viniendo del partido que ha nombrado prácticamente al 80% de los jueces en actividad. Los mismos que redujeron la Corte hace un tiempo, hoy planean aumentarla, no ya para mejorarla sino para tener una mayoría adicta que les responda. Lo paradójico es que ya crearon esa mayoría con los miembros actuales, mayoría ideológica por supuesto.
Pero el problema es que los juicios por corrupción que rodean a varios de quienes ostentan el poder, no van a ser avalados por una coincidencia ideológica, sino solamente por quien sea capaz de abandonar cualquier virtud por la justicia. Lo novedoso, parece ser, que quienes modificaron la Corte en el pasado, lo hicieron para que nadie los moleste en su plan de gobierno. Hoy, los planes prácticamente no existen y la propuesta se hace por mera impunidad, porque la mentira y la corrupción solo pueden ser absueltas por jueces adictos.
La historia de la Corte no es ajena a la historia del país, creada durante la presidencia de Mitre fue compuesta originalmente por las virtudes jurídicas de sus miembros y no por su pasado partidario. Con el tiempo la política argentina dejó de ser tan virtuosa y los miembros de la Corte la siguieron en su derrotero.
El proyecto entonces, tendrá como razón principal, sin lugar a dudas, buscar la impunidad de Cristina Kirchner. Sin embargo, el daño puede ser mucho más profundo en nuestra Argentina anestesiada y acostumbrada a la impunidad. Esta irresponsabilidad demagógica dañará el corazón mismo del sistema democrático y republicano. Será tan caro, que tal vez no alcance para vencerlo como en Cuba o Venezuela, pero sí para domarlo y mantenerlo en total sumisión.
Quizás deberíamos pensar en utilizar las energías en un comité de expertos en educación, ya que el progreso de cualquier país está ligado íntimamente a la instrucción de su pueblo. Y la Argentina precisará muchísimo esfuerzo para superar esta gran tragedia colectiva. “Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela”. Pero claro, mejorar la educación no es un tema urgente de la política Argentina.