El Gobierno nacional resolvió introducir cambios en el proyecto de adhesión al tratado internacional de cooperación en materia de patentes, luego de las fuertes presiones ejercidas por laboratorios nacionales y sectores vinculados a la industria farmacéutica.

La decisión implica dejar “en reserva” el capítulo II de la iniciativa, un apartado sensible que generaba preocupación entre los fabricantes locales por el posible impacto de la competencia extranjera y la flexibilización de protecciones sobre patentes medicinales.
Según trascendió, el oficialismo avanzará el próximo martes con el dictamen en las comisiones de Relaciones Exteriores, Industria y Legislación General de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, con la intención de llevar el proyecto al recinto el 20 de mayo.
Fuentes cercanas a la secretaría de Desregulación señalaron que la salida encontrada fue realizar una reserva específica sobre el capítulo cuestionado para destrabar el conflicto político y empresarial.
El punto en discusión estaba relacionado con modificaciones que el gobierno de Javier Milei pretendía introducir sobre el esquema de propiedad intelectual vigente desde la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, que había fortalecido la protección de los laboratorios nacionales.
La resistencia de las cámaras farmacéuticas locales, entre ellas CILFA y Cooperala, terminó frenando el tratamiento exprés que impulsaba el oficialismo.
Con este cambio, el proyecto deberá volver también al Senado de la Nación Argentina para su aprobación definitiva, lo que retrasará aún más los plazos previstos originalmente por el Ejecutivo.
La modificación representa además un contratiempo para el Gobierno en el marco de los compromisos asumidos con Donald Trump en relación con acuerdos comerciales y de cooperación internacional en materia de patentes.



