Con el inicio del invierno, la Influenza A se convirtió en uno de los virus respiratorios de mayor circulación en Argentina, provocando un incremento de las consultas médicas y de los casos en distintas provincias.

Especialistas insisten en que la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir cuadros graves, especialmente en los grupos de riesgo.
La enfermedad se transmite a través de las gotas que se expulsan al hablar, toser o estornudar, y sus síntomas suelen aparecer de manera repentina. Fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, congestión nasal, dolor de garganta, tos y un marcado decaimiento son las manifestaciones más frecuentes, aunque en algunos niños también pueden presentarse trastornos digestivos.
La vacuna antigripal está especialmente recomendada para el personal de salud, embarazadas, mujeres en el puerperio, niños de entre 6 y 24 meses, personas con enfermedades crónicas o factores de riesgo y adultos mayores de 65 años, ya que reduce significativamente las posibilidades de internación y complicaciones.
Además de la inmunización, las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de mantener hábitos preventivos como lavarse frecuentemente las manos, cubrirse con el pliegue del codo al toser o estornudar, ventilar los ambientes, no compartir objetos de uso personal, mantener una buena hidratación y evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas respiratorios.



