7 agosto 2022

EL PELIGRO DEL DEPORTE EN SITIOS NO ADECUADOS

 

Viernes 3 de febrero de 2017.

Caminar es bueno para la salud y para el medio ambiente. Todas las tardecitas, muchos vecinos usan el Acc. Pte. Perón para realizar actividades físicas.
Así, desde la vía y hasta la rotonda “Raúl Alfonsín” de Ruta 5, podemos observar como corredores y caminantes realizan una de las actividades que mayor sensación de libertad puede ofrecer.
Siempre salíamos a caminar con la advertencia “Camina por tu izquierda y así verás venir a los autos de frente; es por tu seguridad”. Y entendías que efectivamente era por tu seguridad.
Hoy esa advertencia apenas existe ya en nuestras vidas y no resulta difícil ver a la gente caminando torpemente por el lado derecho con cara de miedo por no saber qué vehículos se les pueden venir encima en cada momento, o circular por lugares que está debidamente señalizado que los peatones no deben circular.
Ciertamente se sabe que la desobediencia es el deporte nacional por excelencia y al fin y al cabo todos formamos parte de él, en muchas ocasiones somos víctima y verdugo de nosotros mismos.
Tenemos derechos y obligaciones como peatones, que al final redundarán en nuestra propia seguridad.
Siguiendo esa idea de refrescar lo fundamental, hoy revisaremos algunos consejos básicos para cuando somos nosotros los que caminamos:
La primera de ellas, ocupar el espacio de la vía que nos corresponde. Si hay aceras o sendas fuera de la ruta o acceso, debemos utilizarlas. Si no tenemos otro remedio, caminaremos por el lado lado izquierdo en el sentido de nuestra marcha. De esta forma controlaremos en todo momento los vehículos que circulan y podremos corrernos si es preciso para evitar correr riesgos innecesarios.
Cuando crucemos la ruta o acceso, tenemos que recordar que estamos asumiendo un alto nivel de riesgo. No es broma: Nosotros vamos al paso que vamos y los autos vienen a una velocidad elevada. Por eso, debemos elegir un lugar en el que podamos ver cualquier vehículo que pueda venir y ser vistos por cualquier conductor que se acerque al lugar. Además, debe ser un lugar que nos permita cruzar la ruta en línea recta y empleando el menor tiempo posible. Al cruzar, nuestra velocidad tiene que ser superior a la de marcha pero sin echar a correr si no es necesario, no vaya a ser que tropecemos en el peor de los momentos.
Debemos ser siempre visibles a los demás. Caminando, las cosas se nos vienen encima al ritmo que vamos marchando y cualquier imprevisto lo salvamos deteniéndonos o modificando ligeramente nuestra trayectoria. Por el contrario, para el conductor el peatón es un imprevisto de la vía y por eso debe vernos cuanto antes. De esta forma, sus decisiones y actuaciones serán las correctas y se llevarán a cabo en un tiempo mínimo. Si nuestras ropas contrastan con el escenario en que nos movemos, estaremos ayudando a los conductores a detectarnos a tiempo. Esto se aplica siempre, pero especialmente cuando el día se hace tardecita o cuando incluso se pone a llover. Si presumimos que se nos hará de noche mientras caminamos, es de vital importancia llevar encima dispositivos reflectantes o una linterna para que nos vean mejor.
De todas maneras, la mejor forma de cuidarnos es no realizar caminatas o trotes en lugares no habilitados.
Afortunadamente, en nuestra ciudad hay muchos espacios verdes ideales para la actividad física. Utilizar los mismos y dejar los lugares no destinados a tales fines nos convertirá verdaderamente en personas más “saludables” en el más amplio sentido de la palabra.