24 junio 2021

A 5 AÑOS DEL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA

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Martes 20 de octubre de 2015.

Por Franco Caruso

Lic. En Ciencia Política y Docente.

Tercerizar la prestación de un servicio es algo muy común hoy en día. Consiste básicamente en la contratación por parte de una empresa de otra empresa (a un tercero, de ahí el nombre) para que contrate, a su vez, los empleados que cumplirán funciones en la primera.
Esta metodología de contratación permite al empresario varias cosas, en primer lugar la confección de contratos mucho más flexibles, muy inferiores a los que sus propios empleados gozan en su empresa debido, seguramente, a que ellos se encuentran sindicalizados hace tiempo. Pero también, y especialmente si hablamos de una empresa pública, la tercerización posibilita todo tipo de negociados corruptos. Así, por ejemplo, tercerizar o subcontratar una empresa para que cumpla funciones en los trenes permite destinar una partida presupuestaria para dicha tarea, que luego la empresa subcontratada utilizará para pagar sueldos. Como estos sueldos son muy inferiores al monto percibido, el dinero restante se reparte entre el empresario titular de la tercerizada (ganancia le llaman) y entre el funcionario titular de los trenes y el gremio de trabajadores ferroviarios que posibilita sin protestar la contratación precaria de los subcontratados (a esto lo conocemos como vuelto).
Este negociado denunciaban los trabajadores subcontratados del tren Roca el 20 de octubre de 2010. Esta denuncia era apoyada por el Partido Obrero y sustentada con el cuerpo de sus militantes, entre ellos Elsa Rodriguez y Mariano Ferreyra. Esta protesta es la que fue sometida a una cacería brutal y cobarde por parte de la patota de la Unión Ferroviaria, liderada por José Pedraza preocupado por la continuidad de los vueltitos. Una cacería que fue posibilitada por la policía Federal que liberó la zona (se fue deliberadamente del lugar para permitir que pasara lo que pasó), tercerizando, incluso, la propia represión para que no sea la policía quién tenga que reprimir e intentar hacerla ver como una interna gremial. Una cacería que terminó con tres heridos, entre ellos Elsa Rodriguez con heridas de gravedad que hasta el día de hoy le pasan factura a su salud, y con la muerte de Mariano Ferreyra, asesinado a balazos.
Un Pedraza que, como se puede escuchar en el audio telefónico que circula por internet, fechado el 6 de noviembre de 2010 (17 días después del asesinato), acude al ministro de Trabajo Carlos Tomada con profunda preocupación por la implicancia judicial que le cabía tras el brutal ataque a los tercerizados, y que el ministro lo tranquiliza entre risas diciendo que “la mejor defensa es un buen ataque”.
Me gustaría decir que el de Mariano Ferreyra fue un asesinato aislado, pero nada está más lejos de la realidad. Ayer murió Ángel Verón, tras agonizar casi un mes en un hospital chaqueño producto de la golpiza recibida por la policía local, mientras reclamaba por el incumplimiento de trabajo y materiales para construcción de viviendas que habían sido acordados con el gobierno provincial de Capitanich. Antes murieron asesinados Luis Cuellar en Jujuy (2003), Carlos Fuentealba en Neuquén (2007), Juan Carlos Erazo en Mendoza (2008), Facundo Vargas en Pacheco (2010), Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas en Bariloche (2010), Rosemary Chura Puña, Bernardo Salgueiro y Emiliano Canaviri Álvarez en CABA durante la toma del Indoamericano (2010), Roberto y Mario López durante el desalojo Qom en Formosa (2010), Juan José Velázquez, Ariel Farfán, Félix Reyes y Víctor Heredia en Jujuy (2011) y Gerardo Gabriel Tercero en Salta (2013).
18 asesinatos. Todos ellos perpetrados durante distintas protestas sociales desde el 2003 hasta hoy. Elocuente y triste verdad ante tanto discurso decorado.