28 octubre 2021

RENDIRLE CULTO A LA TELEVISION

Viernes 17 de abril de 2015.

“La televisión será la base de la opinión pública. Ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada” - Alain Touraine, sociólogo francés.
Sin ánimo de ahuyentar a los lectores ante la posibilidad de una nota demasiado “teórica”, la frase precedente sirve de disparadora para una reflexión que “La Trocha” desea compartir, y pese a que mucho se habla y se ha hablado de esto, no deja de ser una cuestión recurrente en cuanto a la forma de ser de nuevejulienses en particular y tele-basura-juega-fuego_1_933638“argentos” en general.
El merecido fenómeno que provocó en las redes sociales de 9 de Julio, pero también en el comentario de las vecinas madrugadoras que amablemente departen en el mercado de la esquina mientras compran verdura, convirtiendo en “Trending Topic” (en español  tendencia o tema del momento, o una de las palabras o frases más repetidas en un momento concreto en Twitter) la presentación de la talentosísima joven vocalista nuevejuliense Sofía D´estéfano en la tele, concretamente en el reality “Elegidos” que se emite por Telefé, merece un par de reflexiones.
En primera instancia hay que decir que pese a que pasan y pasan los años, la costumbre de rendirle culto a la tele parece ser inalterable.
De otra manera no se explica por qué todos están –insistimos, merecidísimamente- enfervorizados con la presencia de la jovencita nuevejuliense en la pantalla chica, y sin embargo en sus múltiples presentaciones en la ciudad, las tradicionales Peatonales de Verano, por ejemplo; el público que se reunía a disfrutar de su excelente voz no reunía ni siquiera un quinto de los votos obtenidos en la tele para seguir en carrera en el programa, y ni siquiera de todos los “Me gusta” de cada una de las publicaciones de apoyo que se hayan realizado en la red social “Facebook”.
Así somos, así estamos…
Como solía repetirse en un programa local de radio, años atrás, parafraseando a un talentoso músico nuevejuliense que decidió radicarse en otra ciudad –quizás, entre tantas otras cosas por este tipo de cuestiones-, “…acá creen que porque te los encontrás en la cola del Tuti, no podés ser buen músico…”
Así son las cosas por estos pagos, lamentablemente.
Desconocemos, y lo que es peor, desmerecemos el talento de todos aquellos que lo poseen por que viven “a la vuelta de casa”, como si esto fuese una condición sine qua non que tácitamente impide a alguien “ser bueno en lo suyo”.
No es la primera –y lamentablemente no será la última vez que pase-. El ejemplo más reciente es muy similar.
El nuevejuliense Claudio González, dueño de una maravillosa voz –como también lo es la de Sofía-, se presentó en centenares de oportunidades en nuestra ciudad ante un público no tan numeroso como su talento lo merece, pero bastó que apareciera en un reality parecido para que todos comenzaran a apreciar su arte.5605645-8361096
Tampoco es consuelo, pero bien vale el ejemplo para entender que los nuevejulienses no somos una isla en un contexto nacional “rarito”.
Despojándonos de toda hipocresía deberíamos ser capaces de reconocer que si el bailarín Hernán Piquín no hubiese aparecido en el programa de Tinelli, probablemente nunca haya llenado dos “Rossinis” en nuestra ciudad y todos los teatros del país, pero no por su calidad artística, sino porque nunca había aparecido en la pantalla.
Viene a la memoria en este sentido otra frase, un tanto más popular que la del comienzo de la nota, que ayuda a entender que no sólo somos presos de esta “teledependencia”, sino que además también sufrimos de miles de prejuicios:

“…Gardel va a cantar con los Beatles en la plaza del barrio.
Bob Marley va a rugir en Cemento con los Rolling Stones.
Al fin va a decir la verdad el que escribe los diarios.
Al fin van a dejar de rezarle a la televisión…”

El fragmento es de una canción del triste e injustamente célebre grupo “Callejeros” y su nombre lo dice todo: “Imposible”.
Imposible, precisamente, parece ser que seamos capaces de darnos cuenta que el talento no se mide en rating, sino en reales valoraciones que van mucho más allá de la masividad. Que puede ser el mejor quien vive en la misma ciudad, compra en el mismo supermercado y paga los impuestos en el mismo mostrador.
Votemos a Sofía porque siempre cantó bien –en los humildes escenarios de 9 de Julio y ante 20 personas, y también ante millones de personas a través de una pantalla-, y no porque “está” en la tele.
En definitiva, no caigamos en la tentación de ser fan de lo masivo y falsamente popular; ya que además de equivocada, suele ser una práctica muy efímera.