17 octubre 2021

EL “SER” ARGENTO Y EL “SER” NUEVEJULIENSE

Martes 7 de abril de 2015.
Mucho se ha hablado históricamente, y en diferentes ámbitos a lo largo de la historia de lo que es el gen, la idiosincrasia del argentino medio.
Nuestra forma de ser es tan difícil de explicar como de entender. “Somos como somos y estamos como estamos, porque somos como somos”, solía repetir un tradicional vecino de estos pagos, muy conocido y popular, entre otras cuestiones, también por sus ácidos comentarios acerca de la particular forma de proceder de los nacidos en este via crucis (3)territorio.
Sin lugar a dudas, dentro de ese contexto tan especial que impone la argentinidad, esbozada, garabateada un poco, pero con mucho de verdad por numerosos sociólogos y teólogos; dibujada graciosamente en la canción de Bersuit Vergarabat “La argentinidad al palo”, y tema de debate de “sabihondos y suicidas” en cualquier cafetín, ya no de Buenos Aires, sino de la ciudad de las Tres lagunas; los nuevejulienses somos una subcategoría muy especial dentro de las generalidades de la Ley.
A los ejemplos nos remitimos, pero sólo a fin de contextualizar la situación.
La publicación en nuestra página web de la inauguración, el viernes último, del denominado Paseo del Vía Crucis “Papa Francisco I” (que dicho sea de paso tiene la numeración de 1ero. de más, según han dicho entendidos en cuestiones religiosas) y sus repercusiones, incluso reflejadas en medios nacionales, fue motivo del comentario de nuestros lectores, instancia que mucho agradecemos.
En este marco, no tardaron estos comentarios en convertirse en polémica a partir de algunos cuestionamientos efectuados por vecinos en torno de la obra en sí misma, y aspectos que hacen a su entorno geográfico cercano, como es la presencia de un basural a cielo abierto totalmente colapsado, superado en su capacidad y convertido en clara muestra de “lo que no debe hacerse” en materia ecológica; o el estado actual del espejo de agua del parque General San Martín, ganado por las algas, que siguen presentando una lucha sin cuartel con la mano del hombre y su DSC_0021intención de eliminarlas.
A partir de ese debate, áspero por momentos como suele suceder en el amparo de las redes sociales, donde para algunos todo se magnifica y para otros simplemente se refleja cómo es nuestra sociedad, algunas reflexiones de lectores alentaron la presente nota de opinión.
Alguien mencionó en torno de esta “polémica” que los nuevejulienses tenemos una gran capacidad de negativismo; y algo de razón tiene, más allá del contexto argento descripto al principio, y que crea una suerte de microclima en esta región de Cla Lauqen respecto del argentino medio.
Muchas veces ha sucedido (y sucede) en 9 de Julio que hay una suerte de tendencia a “achicar” las cuestiones, los logros, los progresos.
Lo demuestra el slogan elegido en su momento para promocionar a la ciudad como ámbito turístico, hace poco menos de un año, y que motivó también una nota de opinión de “La Trocha”, cuando esta página estaba en proceso de creación.
“Ciudad con corazón de pueblo”, reza este slogan, y editorializábamos entonces respecto de que la ecuación debía ser quizás y en todo caso, a la inversa: “Pueblo con corazón de ciudad”, es decir, somos chicos, pero queremos ser grandes; ya que el speech adoptado parece convertirse en una clara muestra de que nos resistimos a crecer.
Largo debate seguramente originará este párrafo –repetido, insistimos, de un viejo editorial de este portal-, pero seguramente con mayor impacto en la actualidad porque afortunadamente hemos logrado crecer también nosotros.
Pero volviendo al asunto, bien podríamos ya los nuevejulienses –como todos los argentinos- dejar de enfrentarnos también en si una obra es buena o mala de acuerdo a quién la ejecutó y concentrar esas mismas energías de retruque en las redes sociales en abrir un nuevo foro de debate sobre cuestiones muy negativas y hasta preocupantes como muestra la ciudad en estos días, con el descripto caso del basural.
Todo lo que trascienda, para bien o para mal, debe ser puesto en evidencia, pero cada cuestión por su parte; de lo contrario volveremos a convertirnos en niños caprichosos discutiendo sobre qué padre o abuelo tiene un auto más via crucis (1)lindo o más grande.
No debemos caer en estas cuestiones, debemos ser más criteriosos con los contextos. Lo bueno es bueno para todos y lo malo también, cada cuestión por su lado y su parte, sabiendo que como ciudadanos somos partícipes necesarios en ambos casos.
En el primero por haber ayudado –con el simple hecho de pagar nuestros impuestos, por ejemplo- a llevar adelante una obra que embellece la ciudad; y segundo por no ser más enérgicos con los reclamos hacia las autoridades para que, en el descripto caso del basural, podamos gozar de un medio ambiente más cuidado y mejor salud.
En síntesis, tanto en las buenas como en las malas; somos todos partícipes. La cuestión es saber destacar y reconocer logros y, con la misma intensidad; observar y criticar falencias.