Una organización criminal dedicada a estafas telefónicas fue desbaratada tras una serie de allanamientos simultáneos realizados en Chacabuco y la región, en el marco de una investigación que permitió reconstruir el funcionamiento de la red y sus conexiones.

Comisaría de Chacabuco.
El operativo estuvo a cargo de la DDI de Junín junto al Grupo Operativo Chacabuco, y dejó como saldo cinco personas detenidas, acusadas de asociación ilícita y estafas reiteradas.
Uno de los datos más impactantes del caso es que la estructura de la banda tenía su centro de operaciones dentro de unidades penitenciarias de Junín, desde donde los internos realizaban llamadas a comercios de distintas ciudades, haciéndose pasar por vecinos conocidos para generar confianza.
El mecanismo era preciso y repetido: los delincuentes efectuaban pedidos de mercadería bajo promesas de pago o transferencias falsas, mientras coordinaban en paralelo el retiro inmediato de los productos mediante fletes. Una vez obtenida la mercadería, era revendida en el circuito informal para obtener ganancias rápidas.
La investigación incluyó tareas de inteligencia y análisis de comunicaciones que permitieron identificar roles dentro de la organización, así como el uso de cuentas bancarias y billeteras virtuales para canalizar el dinero y sostener la operatoria.
La causa quedó en manos de la fiscalía de Chacabuco, donde los detenidos serán indagados en las próximas horas. El caso expone nuevamente la complejidad de las estafas telefónicas y su expansión en distintas localidades de la región.



