La Justicia confirmó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa láctea que elaboraba yogures, flanes y postres para la marca SanCor. La decisión impacta de lleno en la planta de Lincoln, donde trabajaban alrededor de 180 operarios.

La medida, dictada en noviembre de 2025 y ratificada en las últimas horas, pone fin a un extenso proceso de crisis que concluyó con el despido de casi 380 trabajadores. La mitad se desempeñaba en Lincoln y el resto en Monte Cristo.
ARSA producía las líneas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores, con una red logística que incluía 165 distribuidores y abastecía semanalmente a unos 70.000 comercios en todo el país.
El fallo se produjo tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024. La compañía, que había sido adquirida por un holding vinculado al Grupo Vicentin, arrastraba deudas con proveedores, transportistas y empleados, con atrasos salariales desde 2023 y reiteradas suspensiones.
Al momento de presentarse a concurso, la firma había atribuido su situación a la caída del consumo, la inflación que encareció insumos y mano de obra, y a políticas económicas del anterior gobierno, entre ellas el control de precios.
En la resolución, el juez Federico Güerri, subrogante del Juzgado Comercial 29 donde tramita la causa, autorizó además el retiro de maquinarias que otras empresas habían cedido a ARSA bajo distintos contratos. En paralelo, numerosos trabajadores iniciaron acciones judiciales para reclamar el pago de sus indemnizaciones.
La confirmación de la quiebra representa un duro golpe para la comunidad de Lincoln, donde la planta constituía una de las principales fuentes de empleo industrial.



