El PAMI volvió a quedar en el centro de la polémica, esta vez por la compra de lentes intraoculares utilizados en cirugías de cataratas, que según denuncias de oftalmólogos y del gremio estatal ATE habrían sido adquiridos con sobreprecios de hasta diez veces su valor de mercado.

De acuerdo con la presentación difundida por el sindicato, hasta julio cada lente costaba alrededor de $35.000, en línea con el precio fijado por los cuatro laboratorios productores. Sin embargo, en agosto, tras la Licitación Pública 12/25, PAMI pasó a pagar entre $150.000 y $300.000 por unidad, en una compra masiva por más de $80.000 millones.
El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, sostuvo que además de los sobreprecios se detectaron “retornos” y productos de menor calidad, que habrían generado complicaciones de salud en numerosos jubilados. “Son miles los afiliados que denunciaron afecciones graves a partir de utilizar estos insumos”, afirmó. El gremio evalúa realizar una presentación judicial contra el organismo conducido por Esteban Leguízamo, bajo la órbita del Ministerio de Salud a cargo de Mario Lugones.
La defensa de PAMI
En respuesta, PAMI rechazó las acusaciones y negó el pago de sobreprecios. En un comunicado, explicó que el incremento se debe a la mejora en la calidad y el control del insumo, al tiempo que señaló que otras obras sociales y prepagas pagan montos aún más elevados:
Obra social del Poder Judicial: $740.000 (lente + cirugía).
OSDE: $1.148.016.
PAMI: $568.000 en promedio.
El organismo argumentó además que el sistema anterior estaba “atrasado y plagado de irregularidades”, con médicos que falseaban el stock o cobraban copagos a los afiliados, lo cual derivó en el rediseño del esquema de provisión.
El caso ahora quedó en el centro de un fuerte contrapunto político y gremial, con reclamos por transparencia en las contrataciones y la posible judicialización de la denuncia.



