18 julio 2026

Científicos argentinos desarrollaron un anticuerpo que frena el avance de un tipo de cáncer

Se trata del anti-Gal-1. Es un nuevo blanco terapéutico contra la mielofibrosis. Cómo es el trabajo entre los investigadores del Conicet y los de la Universidad de Oxford.

 

“Revelan un nuevo blanco terapéutico para el tratamiento de cánceres de sangre. El estudio, llevado adelante por el investigador del CONICET Gabriel Rabinovich y científicos de la Universidad de Oxford (en el Reino Unido), probó, tanto en modelos in vitro como in vivo, la efectividad de un anticuerpo desarrollado por investigadores del Consejo para revertir el avance de la mielofibrosis, una enfermedad onco-hematológica”, así tituló la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas la importantísima novedad que dio a conocer. Y es que no es para menos: la investigación demostró que el anticuerpo monoclonal anti-Gal-1 desarrollado en el Laboratorio de Glicomedicina del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-Fundación IBYME), dirigido por Rabinovich, logró frenar el avance de la neoplasia y revertir el cuadro patológico. Y el hallazgo fue publicado en una publicación científica de primer nivel: la revista Science Translational Medicine, del grupo Science.

¿Cómo surgió este trabajo conjunto entre argentinos y miembros de Oxford? La mielofibrosis es un cáncer de la sangre, una enfermedad por la cual los pacientes empiezan a tener mutaciones en su genes a lo largo de la vida. Al superar los 60 años esa médula ósea (de la cual salen los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, las las plaquetas, es decir las células que circulan en la sangre) se fibrosa, lo que implica que haya células que empiezan a ocupar el lugar donde tendrían que estar las células de la sangre creciendo y diferenciándose. Empiezan a molestar, a cicatrizar esa médula, que se torna una médula dura que impide que se produzcan los componentes sanguíneos. Resultado: anemias, alteraciones en glóbulos rojos, en planetas, en glóbulos blancos.

“Dos científicos de la Universidad de Oxford, Beth Psaila y Adam Mead, que trabajan hace muchísimos años en la búsqueda de nuevas drogas porque la enfermedad tiene una cantidad muy limitada de tratamientos disponibles, me contactaron”, describe Gabriel Rabinovich. Y completa: “Ellos compararon la médula ósea de un paciente con esta fibrosis con una médula ósea normal y en esa comparación que hicieron tanto en modelos animales como en médulas óseas de organoides humanos de pacientes pudieron ver que había cuatro células que jugaban un rol importante y que habían sido descriptas. Cuando empezaron a explorar qué genes y qué proteínas tenía una médula ósea con mielofibrosis hallaron a la Galectina-1 (Gal-1), con la que hemos trabajado toda la vida, desde el año 1993. Y por eso se pusieron en contacto con nosotros”.

Los expecialistas británicos pidieron al equipo de Rabinovich herramientas para poder bloquear a la Gal-1 y apelaron a su experiencia para poder trabajar juntos y terminar ese estudio. “Es un gran orgullo. Les enviamos el anticuerpo que nosotros tenemos previsto llevar a la clínica y en Oxford pudieron validarlo. Es muy importante para nosotros que hayan podido comprobar que el anticuerpo funciona muy bien e incluso mejor que otras terapias que se conocen”.

En Oxford no solo comprobaron que con el anticuerpo desarrollado por el equipo argentino era posible bloquear el desarrollo de la fibrosis medular, normalizando la producción de las células sanguíneas, sino que además notaron que el tamaño del bazo y del hígado de esos pacientes (que en general están muy agrandados), se normaliza. Además pudieron verificar que anti Gal-1 es un indicador del pronóstico sobre la evolución de la enfermedad. En resumen, es un nuevo blanco terapéutico contra ese tipo de cáncer.