25 julio 2024

Advierten sobre los "otros riesgos" del virus sincicial respiratorio

En el país ya existe un inoculante para embarazadas, incluido en el Calendario Nacional. Ahora, la novedad son las inmunizaciones que previenen cuadros graves y hospitalizaciones en otro grupo vulnerable: los mayores de 60 años.

 

La oferta de vacunas contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) convirtió al inoculante en una estrategia de protección crucial y multitarget a lo largo de toda la vida. Por qué la oferta disponible en Argentina es la mejor de la región.En el concierto de las enfermedades respiratorias más dominantes del país, es decir las más diagnosticadas y las que más sufre la población, impulsadas por la estacionalidad del otoño-invierno, se destacan la influenza, la bronquiolitis, la neumonía y el COVID-19 (que llegó para quedarse), entre otras. Afortunadamente, en la Argentina existe una oferta potente y diversa de vacunas seguras y eficaces para adquirir protección, destinadas a todos los grupos etarios.

Hay que decir que para cada enfermedad respiratoria, existe un virus que la provoca, formando una especie de match perfecto, perturbador e indivisible. Así emerge en un lugar central.

Nos vamos a adentrar en este virus escurridizo y realmente multitarget porque afecta desde a neonatos, niños, adultos jóvenes y adultos mayores: es el virus sincicial respiratorio (VSR), reconocido por ser el agente causal de infecciones respiratorias agudas en lactantes y niños pequeños. El VSR es la principal causa de infecciones de las vías respiratorias bajas o inferiores, como la bronquiolitis y la neumonía viral. Pero la gran noticia es que hay disponible varias terapéuticas para enfrentarlo a lo largo de la vida.

A nivel global, se estima que el VSR causa 33 millones de casos anuales en niños menores de 5 años, con alrededor de 3,6 millones de hospitalizaciones. El VRS es responsable de 100.000 muertes anuales en el mundo por complicaciones derivadas de la infección, y la mitad de estos fallecimientos ocurren en bebés menores de 6 meses.

Todos estos datos reflejan una realidad conocida por muchos: los niños, y especialmente los menores de un año, con su sistema respiratorio en desarrollo, constituyen el grupo más vulnerable a las infecciones por VSR, que se evidencian especialmente en la bronquiolitis. Pero los chicos no son los únicos en riesgo, se estima que más de 300 mil adultos mayores de 60 años son hospitalizados cada año por infecciones causadas por este virus en todo el mundo.

El poder de las vacunas para prevenir las formas graves de enfermedades respiratorias quedó más que demostrado después del cimbronazo que dejó la pandemia de COVID-19, causada por el virus hasta ese entonces desconocido, el SARS-CoV-2. La inmunización es una herramienta terapéutica muy potente y segura que salva millones de vidas cada año. La buena noticia es que Argentina cuenta hoy con distintas fórmulas de inmunización para combatir el VSR, destinadas a los grupos de la población más vulnerables al ataque del virus.

El VSR posee una oferta vacunal crucial y multitarget. Pero, ¿por qué la oferta disponible en Argentina es la mejor de la región?

Un virus que ataca en todas las etapas de la vida
Todos los inviernos, o incluso antes, si el frío se anticipa como ocurrió el último mes, que fue el mayo 2024 más gélido desde que se tienen registros, las salas de las guardias de los hospitales y clínicas se llenan con pacientes a la espera de ser entendidos por síntomas causados por virus respiratorios: fiebre, tos y dificultad para respirar, entre otros.

En Argentina, se estima que cada año se producen unas 14.600 hospitalizaciones y 3.500 muertes en adultos a causa del VSR. Para los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas preexistentes, el VSR puede generar secuelas grave. Sin embargo, suele estar subdiagnosticado en esta franja etaria.

La transmisión del virus ocurre a través de las secreciones respiratorias (gotitas) que se dispersan cuando las personas infectadas tosen o estornudan, así como por contacto directo. Cada año, durante los meses de otoño e invierno, se observa un aumento en la circulación del VSR, lo que genera un incremento en las consultas pediátricas ambulatorias y en las internaciones, especialmente en niños y niñas menores de 1 año. Pero también en los adultos mayores.