24 septiembre 2021

Impuestos: SI NO ES UN ROBO, BASTANTE SE LE PARECE

arba

 

Jueves 23 de marzo de 2017.

Siempre se ha dicho por ahí que la mejor solución para lograr ciertas cuestiones es "hacerse el distraído", o más bien "hacerse" un sinónimo un poco más soez que todos estamos imaginando en este momento.

El precepto suele ser aplicable a distintas cuestiones de la vida cotidiana, pero también, a juzgar por la realidad, a otros planos que apriori parecían muy lejanos de tal instancia y en verdad no lo están, como el económico, por ejemplo...

De otra manera no se explica cómo es posible que a esta altura de las circunstancias, en un mundo globalizado, donde la tecnología domina nuestro día a día, el Estado, sigilosa y disimuladamente, logre engañarnos y sacarnos más dinero del que ya nos saca con los excesivos impuestos y sus valores siderales, casi impagables ante una realidad económica como la actual.

Lo curioso es que aquí (al menos aquí) no hay "grieta". Los que estuvieron  antes a lo largo de más de dos décadas y un lustro, como los que están ahora, después de un par de largos "semestres", actúan de la misma forma: "haciéndose los distraídos" ante una cuestión fundamental como es la distribución de las facturas de impuestos y servicios que no llegan a nuestros hogares de manera deliberada, aprovechando no solamente el vértigo cotidiano con el que vivimos y los millones de cosas que podemos tener en la cabeza, y que nos impide recordar las fechas de los vencimientos; sino también cargándonos diariamente los intereses que no deberíamos pagar, simplemente porque nosotros no nos atrasamos, sino que fueron los organismos del Estado o sus empresas de servicios las que "se hicieron las distraídas".

No es casual que en todos los ejemplos esté el Estado presente. El mismo estado "ausente" en distintas cuestiones, se presenta más que firme en una especulación obscena, que roza la ilegalidad.

De qué otra manera se puede explicar entonces que impuestos tales como el Inmobiliario o el Automotor (patentes), que corresponden al Gobierno de la Provincia no lleguen a nuestros hogares de contribuyentes en tiempo y forma, y que los mismos no puedan abonarse mediante débito automático, siendo el único beneficio posible recibir por mail la factura, cuestión de la que muchas personas, por sus dificultades con el acceso a la tecnología, no pueden tener a mano.

Pasa también con  servicios, como el del agua de red, concretamente el de ABSA -no casualmente una empresa creada por el Estado bonaerense y con el 51% de sus acciones en su poder-, que no suministra tampoco sus facturas en forma domiciliaria, y deja correr los intereses de pagos adeudados como corre el vital elemento que suministra (y que no es vital por su pésima calidad) por las calles de la ciudad y por pérdidas que nunca repara, mientras por redes sociales invita a evitar el derroche.

El negocio de "hacerse el distraído" es redondo desde todos los aspectos por donde se lo mire:

  • Las empresas (o el Estado mismo) se evitan gastos millonarios de envío y sellado de las facturas por parte del Correo o servicios contratados.
  • Cada día que pasa suma millonarias cifras en intereses.

Si bien estamos en épocas de "ajustes" y cualquier dinero que pueda ahorrarse es bienvenido, seguramente estos recursos "extras" no deben ir a cubrir baches sociales, simplemente porque no deben estar contemplados en ningún presupuesto o previsión y se convierten en un "extra" cuyo destino se desconocerá por siempre, o al menos alguien, alguna vez, deje de "hacerse el distraído"; con lo cual, mientras tanto, si bien no es un "robo" en el término "legal/políciaco" del término, digamos que se le parece bastante.