23 julio 2021

UN APLAUSO PARA "EL ASADOR"

Siguen las repercusiones del "caso Ciarlo" y los medios nacionales reflejan datos tan increíbles como el propio caso de ciertos beneficios de los que dispondría durante su detención, como lo refleja hoy el diario Clarín.

sapoclarin

Miércoles, 13 de abril de 2016

Un comisario fue sancionado y trasladado a un lejano destino después de comprobarse que le otorgaba ciertos “beneficios” a la banda de Facundo “Sapo” Ciarlo, detenida tras comprobarse que había realizado estafas con tarjetas de crédito por una suma millonaria.

De acuerdo a la información a la que tuvo acceso Clarín, Ciarlo estaba alojado en la comisaría segunda de Trelew junto a sus cómplices Roberto “Cabezón” Curia y César “Coco” Barlocco. Antes había estado en la localidad de Dolavon por “casualidad” con el mismo comisario. En esa seccional Ciarlo tenía  play, una led y servicio de Internet. También gozaba de “visitas prolongadas” y celulares ante la desatenta mirada de las autoridades.

Pero el colmo fue cuando la semana pasada y en el marco de sus ventajas el jefe de la banda de estafadores organizó un asado para los internos de la seccional y también para algunos policías. Había  comprado  dos costillares de ternera, chorizos y buen vino. Esto no pasó inadvertido para otros  policías que avisaron a la jefatura. Inmediatamente se envió una inspección comprobándose la irregularidad.

También se detectaron algunas mejoras edilicias en la seccional las que habrían sido realizadas con dinero aportado por Ciarlo y sus cómplices. Inmediatamente, la jefatura de policía decidió el traslado del comisario Jacobo Chavero a la seccional de la localidad de Lago Blanco ubicada en el sudoeste de la provincia. Lago Blanco tiene 194 habitantes y se encuentra a casi 800 kilómetros  de Trelew, cerca del límite con Santa Cruz. En tanto Ciarlo fue trasladado a la Alcaidía de la ciudad, en una rápida reacción de la plana mayor policial de la provincia.

Ciarlo y su banda fueron detenidos el año pasado cuando se comprobó que realizaban maniobras defraudatorias tras obtener datos de tarjetas de créditos que eran utilizados después para realizar distintas compras sobre todo de paquetes turísticos. De hecho el mismo Ciarlo realizó varios viajes al exterior en un corto lapso de tiempo.

Todo iba bien para la banda hasta que uno de los datos conseguidos era de un capitán de barcos que vio gastos en su tarjeta que eran imposibles: durante esas fechas estaba embarcado.

El viernes se conocerá la condena para Ciarlo, Rocco y Curia. Según se supo serán sentenciados a 3 años de prisión efectiva pero además deberán devolver plata a los afectados y realizar tareas benéficas para entidades de bien público.