Hay personas que con el paso de los años se vuelven indispensables. No solo por el trabajo que hacen, sino por la manera en que acompañan, resuelven, escuchan y están siempre. Y eso es justamente lo que representa Mabel Basile para quienes compartieron con ella tantos años de rutina, esfuerzo y vida cotidiana.

Después de una extensa trayectoria marcada por el compromiso y la dedicación, llegó el momento de su jubilación. Pero su despedida no es una más. Porque con ella también se van las agendas perfectamente organizadas, los llamados a tiempo, las puertas abiertas y esa presencia constante que hacía que todo fuera un poco más fácil desde la secretaría del H. Concejo Deliberante de 9 de Julio.
Con responsabilidad, paciencia y una enorme calidad humana, dejó una huella imborrable en quienes tuvieron la suerte de compartir el día a día con ella.
Quienes la conocen destacan su predisposición, su calidez y esa manera tan propia de estar atenta a cada detalle, siempre con una palabra amable y una solución a mano. Por eso, su despedida llega cargada de emociones, abrazos y recuerdos compartidos.
Detrás de tantos años de trabajo quedan historias, vínculos y afectos construidos con el tiempo. Porque hay personas que ocupan un cargo, y otras que se transforman en parte de la historia de un lugar. Mabel pertenece, sin dudas, a este último grupo.
Hoy comienza para ella una nueva etapa, seguramente merecida después de tantos años de entrega. El deseo de todos es el mismo: que disfrute, que descanse, que viva nuevas experiencias y que reciba, multiplicado, todo el cariño que sembró durante tantos años.



