La aparición de carne de burro en el mercado argentino desató polémica y curiosidad en partes iguales. La experiencia se dio en Trelew, donde un emprendimiento privado logró vender todo su stock en menos de 36 horas.

El proyecto, denominado Burros Patagones, es impulsado por el productor rural Julio Cittadini, quien encontró en este tipo de carne una alternativa frente al fuerte aumento del precio de la carne vacuna.
Según explicó el propio impulsor, la respuesta del público superó ampliamente las expectativas: lo que se pensaba vender en una semana se agotó en apenas un día y medio. La comercialización se realizó en una carnicería local y bajo condiciones totalmente legales.
El emprendimiento cuenta con aval del Ministerio de Producción de Chubut y cumple con los controles bromatológicos correspondientes, lo que garantiza que se trata de un producto apto para el consumo.
En cuanto a sus características, quienes la probaron describen la carne de burro como magra, con bajo contenido graso y un sabor similar al de la carne vacuna, aunque algo más intenso y levemente dulce. Además, suele ser más oscura y firme en su textura.
El fenómeno se da en un contexto de caída del consumo de carne vacuna en el país, impulsado por los altos precios, lo que abre la puerta a alternativas que, hasta hace poco, resultaban impensadas para la mesa argentina.



