19 julio 2026

Milagro de vida: nació con 540 gramos y recibió el alta tras seis meses de lucha

Emilia nació prematura extrema con apenas 24 semanas de gestación y un peso de 540 gramos en la Maternidad Provincial de Córdoba. Tras permanecer internada durante seis meses y atravesar un complejo proceso médico, este miércoles recibió el alta con un peso de 2,880 kilos.

 

Su mamá, Florencia, contó que el embarazo era gemelar y se complicó por un cuadro de síndrome de transfusión feto-fetal, una condición grave que ocurre cuando los gemelos comparten placenta y se produce un intercambio sanguíneo desigual entre ambos. La situación obligó a adelantar el parto en septiembre de 2025.

Desde el primer momento el pronóstico fue reservado. Según relató la familia, los médicos advirtieron que las probabilidades de supervivencia eran muy bajas. “Nos dijeron que no había muchas chances. Varias veces nos hicieron despedirnos de ella. Hasta la bautizamos porque pensábamos que no sobrevivía. Los médicos dicen que desafió la ciencia”, expresó su madre en diálogo con medios cordobeses.

Durante su internación en terapia intensiva neonatal, la beba debió atravesar cirugías intestinales, convulsiones y distintos cuadros críticos que obligaron a realizar juntas médicas para evaluar su evolución. En dos oportunidades la familia fue advertida de que sus horas podían estar contadas.

Sin embargo, Emilia respondió a los tratamientos y sorprendió al equipo de salud que la acompañó durante todo el proceso. Su abuela relató que el camino fue “un día a día, un pasito a la vez”, y recordó que al momento de nacer la beba apenas superaba el tamaño de un teléfono celular.

Finalmente, luego de seis meses de internación y con casi tres kilos de peso, la pequeña pudo dejar el hospital y regresar a su casa junto a su familia.

De todas maneras, los especialistas indicaron que deberá continuar durante algunas semanas con oxígeno domiciliario y mantener controles médicos semanales. Además, recomendaron evitar visitas durante los primeros 20 días y realizar un seguimiento de su desarrollo hasta los tres o cinco años, como suele ocurrir en casos de prematuridad extrema.

El caso de Emilia se transformó en un símbolo de lucha para su familia y también para el equipo médico que la acompañó desde su nacimiento.