El sistema educativo de la provincia de Buenos Aires atraviesa un fenómeno sostenido: las inscripciones en jardines de infantes cayeron más de un 25% desde 2018 y en distritos como Luján la merma supera el 50% en apenas siete años.

La tendencia, que ya impacta de lleno en el nivel inicial, comenzará a reflejarse en la escuela primaria en el transcurso de la próxima década.
La principal causa es la baja de la natalidad. En la última década los nacimientos en territorio bonaerense descendieron alrededor de un 41%, en línea con un proceso nacional. El contraste histórico es marcado: si en 1895 el 38% de la población tenía entre 0 y 14 años, según el censo 2022 ese porcentaje se redujo al 22%. Además, los nacimientos pasaron de 770.000 en 2014 a 460.000 en 2023.
El nivel inicial —que incluye jardín de infantes y maternal— había mostrado un crecimiento sostenido hasta 2018, impulsado en parte por la obligatoriedad de la Sala de 4 establecida en 2014. Sin embargo, en los últimos años la matrícula cayó con fuerza. La pandemia profundizó el proceso, ya que muchas familias optaron por mantener a los niños en el hogar incluso después de finalizadas las restricciones sanitarias.
El factor económico también incide, especialmente en el sector privado. Entidades como la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada Buenos Aires advierten que la baja matrícula compromete la viabilidad de numerosos establecimientos. Según sus estadísticas, la relación alumnos/docente pasó de 23 por aula en 2011 a 19 en la actualidad, y de mantenerse la tendencia podría descender a 12 hacia 2030, con impacto directo en la estructura del sistema educativo.



