A dos días del cierre del plazo para la presentación de listas, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quedó prácticamente encaminado a asumir la presidencia del Partido Justicialista bonaerense, en reemplazo de Máximo Kirchner.

El domingo 8 de febrero vence el plazo formal para definir candidaturas y, de no haber competencia interna, su conducción quedaría confirmada.
La posibilidad de que Kicillof encabece el PJ provincial fue impulsada por intendentes y sectores aliados. En un primer momento, el mandatario había optado por delegar la conducción partidaria en un dirigente de su confianza, pero la falta de consensos internos y la necesidad de ordenar el escenario político lo llevaron a aceptar el desafío de liderar el espacio para evitar disputas y avanzar hacia una etapa de mayor cohesión.
El mandato de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense venció en diciembre y su continuidad ya estaba descartada. En ese marco, el gobernador promovió inicialmente a la vicegobernadora Verónica Magario, alternativa que generó resistencias internas por la fuerte gravitación del distrito de La Matanza dentro de la estructura partidaria. También se analizó la posibilidad de que el intendente de La Plata, Julio Alak, asumiera la conducción, pero la falta de un acuerdo definitivo terminó inclinando la balanza hacia la figura del propio Kicillof.
Mientras continúan las negociaciones para definir el resto de los cargos partidarios, la eventual llegada del gobernador a la presidencia del PJ bonaerense apunta a cerrar filas y evitar una interna que podría debilitar al peronismo en un momento clave para su reorganización política en la provincia.



