3 junio 2026

Febrero: el mes que cuesta arrancar

Febrero comienza hoy y, casi como un ritual que se repite año tras año, vuelve a instalarse la pregunta: ¿es realmente uno de los meses más difíciles del calendario o se trata solo de un mito popular?

 

Lo cierto es que febrero llega con un clima particular. Las fiestas de fin de año quedaron atrás hace rato, enero ya pasó completo con su pausa extendida, sus vacaciones, escapadas o, al menos, un ritmo más relajado que permitió bajar un cambio.

Y de pronto, sin demasiada transición, aparece febrero como una especie de bisagra entre el descanso y la vuelta a la normalidad.

Para muchos, el mes ofrece un último “consuelo”: los feriados de Carnaval, que asoman como una oportunidad para una escapada corta o un respiro antes de lo que viene.

Sin embargo, más allá de ese paréntesis festivo, febrero trae consigo una sensación de cuenta regresiva que se hace difícil de esquivar.

A la vuelta de la esquina aparece el inicio de clases y con él una lista de gastos que impacta de lleno en la economía familiar: útiles escolares, indumentaria, calzado, mochilas, además de los costos de los traslados, la gimnasia, las actividades extracurriculares y todo lo que implica poner nuevamente en marcha la maquinaria cotidiana del ciclo escolar.

Pero no se trata solo de números. Febrero también exige una recuperación progresiva —y a veces abrupta— del ritmo familiar más prolongado del año. Vuelven las rutinas, los horarios, las obligaciones y la organización diaria, después de semanas donde el reloj parecía correr a otro ritmo.

Así, entre el recuerdo reciente del descanso y la cercanía de las responsabilidades, febrero queda marcado como un mes de transición cargado de expectativas, ajustes y cierta nostalgia por lo que ya pasó.

¿Mito o realidad? Tal vez un poco de ambas cosas. Lo seguro es que, para muchos, febrero no pasa desapercibido y vuelve a recordarnos que el año, ahora sí, empieza en serio.