18 julio 2026

Cae el consumo de leche y crece la elección de marcas más económicas

El consumo de leche y productos lácteos registró una caída significativa hacia el cierre de 2025, con un descenso que alcanzó alrededor del 12% durante noviembre, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.

El retroceso marca un quiebre del leve repunte que se había observado en la primera mitad del año y refleja con claridad el impacto de la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

De acuerdo con el relevamiento, la baja se explica por la reducción del volumen total comercializado, aunque al medir el consumo en litros de leche equivalente el descenso resulta aún mayor. En términos promedio, el Observatorio ubica la contracción del consumo mensual en torno al 14%, confirmando un escenario de deterioro sostenido en la demanda de uno de los alimentos básicos de la canasta familiar.

La comparación interanual también arroja números negativos. Frente a noviembre de 2024, las ventas de productos lácteos volvieron a retroceder, consolidando una tendencia que no logró revertirse en la segunda mitad del año, pese a haber partido de niveles ya bajos tras el desplome registrado durante el año anterior.

Desde el sector explican que, al tratarse de un producto con escasa elasticidad de demanda, la caída del consumo está directamente relacionada con la reducción del ingreso disponible de los hogares, es decir, el dinero que queda luego de afrontar los gastos fijos. Este escenario obligó a modificar hábitos de compra y consumo.

En ese marco, el informe destaca un corrimiento marcado hacia segundas marcas y alternativas de menor precio, tanto en lácteos tradicionales como en bebidas con base láctea y productos sustitutos. También se detectó un crecimiento de las ventas informales, impulsadas por la búsqueda de precios más accesibles, un fenómeno que no siempre queda reflejado en las estadísticas oficiales.

Si bien algunos productos de mayor valor agregado mostraron una leve recuperación puntual, los niveles actuales continúan muy por debajo de los registrados antes de la fuerte caída de 2024, cuando varios segmentos alcanzaron mínimos históricos comparables con los de la pandemia.