18 julio 2026

Ropa usada importada: Argentina puede convertirse en el basurero del mundo

La importación de ropa usada creció con fuerza en la Argentina tras el levantamiento de controles que durante casi 30 años impidieron su ingreso.

 

En el marco de la apertura comercial impulsada por el Gobierno, el fenómeno se disparó en 2025 y encendió alarmas en la industria textil, que debe competir con prendas que llegan a precios ínfimos bajo el argumento de bajar costos y contener la inflación.

Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, en lo que va del año ingresaron 3.521 toneladas de ropa usada, equivalentes a unos 200 camiones, con un pico en octubre que representó casi un tercio del total anual. Ese volumen ya equivale al 11% de todas las importaciones de prendas de vestir y entra al país a un valor promedio de 1,2 dólares por kilo, 15 veces menos que la ropa nueva importada.

La mayoría de estas prendas proviene de Chile: cerca del 90% ingresa por camión, principalmente por la aduana de Jujuy, y tiene como destino el Área Metropolitana de Buenos Aires. La situación replica lo que ocurre del otro lado de la Cordillera, donde Chile es uno de los mayores importadores mundiales de ropa usada y descarta grandes volúmenes en el desierto de Atacama, con fuerte impacto ambiental.

Desde el sector textil advierten que, además del daño a la industria local, la importación de ropa de descarte se realiza sin controles sanitarios adecuados, lo que representa riesgos para la salud pública y el medio ambiente. Por eso alertan que, sin regulaciones, Argentina podría convertirse en el “basurero” de la ropa usada del mundo.