El Gobierno nacional avanza en la definición de un aumento salarial para los funcionarios del Poder Ejecutivo, que sería la primera actualización de haberes luego de dos años sin modificaciones.

Aunque la decisión está tomada, aún resta definir desde cuándo comenzará a regir: mientras algunos ministros impulsan que la suba se aplique a partir del 1° de enero, la mesa chica de la Casa Rosada evalúa postergarla para algún momento del primer semestre de 2026.
En Balcarce 50 buscan administrar los tiempos políticos de la medida y evitar que coincida con el debate del Presupuesto y la reforma laboral en el Congreso, en el marco de las sesiones extraordinarias. El criterio que prima es avanzar con un incremento progresivo y atado a la evolución de la actividad económica, respaldado por las proyecciones oficiales que estiman un crecimiento del PBI cercano al 5% anual entre 2026 y 2028. La firma final quedará en manos del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, responsable del área de Modernización del Empleo Público.
Actualmente, el presidente percibe un salario bruto superior a los 4 millones de pesos, la vicepresidenta ronda los 3,7 millones y los ministros cobran cerca de 3,58 millones mensuales. Secretarios y subsecretarios se ubican por debajo de esos valores. Aun con el eventual aumento, los sueldos del Ejecutivo seguirían lejos de los ingresos del Poder Legislativo, donde los diputados perciben alrededor de 7 millones de pesos y los senadores superan los 9,5 millones.



