En tiempos dominados por los matchs, los filtros y las charlas que nunca pasan a la vida real, la Chape Fest aparece como una bocanada de aire fresco: una fiesta exclusiva para solteros mayores de 30 donde la conexión no depende de un algoritmo, sino de miradas, química y un beso que sucede ahí, en vivo.

La propuesta —creada por Belén Bona— nació tras escuchar a muchos participantes de sus actividades para solteros: había interés, había coincidencias… pero el beso, ese que alguna vez definía todo en la adolescencia, no llegaba. Así surgió esta experiencia lúdica donde el chape es protagonista y puerta de entrada.
Al ingresar, cada asistente recibe un ticket de chape. Si alguien quiere besar a otra persona, entrega su tarjeta; si la respuesta es afirmativa, el beso ocurre. Simple, directo, sin pantallas de por medio. Todo en un ambiente festivo con música, baile y consignas retro que ayudan a destrabar la timidez.
La fiesta no es swinger ni propone encuentros sexuales explícitos. Su objetivo es reivindicar el beso como gesto de encuentro real, recuperar ese “primer impulso” que marcaba la adolescencia y que en la adultez tantas veces se posterga detrás de la virtualidad.
Además de la pista principal, hay espacios temáticos, un área para “soltar la bronca del ex”, rincones retro y un confesionario donde revelar un secreto puede sumar un ticket extra. La consigna es clara: venir solo y jugar; irse acompañado depende de la química del momento.
Aunque no está pensada para formar parejas, muchas historias de noviazgo comenzaron en estas noches. Otras personas simplemente se llevan nuevos amigos o una anécdota inolvidable.
La última edición del año será el 6 de diciembre, antes de que la Chape Fest desembarque en Mar del Plata para la temporada de verano. En la Ciudad de Buenos Aires volverá recién en marzo, con más temáticas y el mismo espíritu: chapar sin vueltas.



