La Justicia Federal de Posadas condenó a Antonia Gisel Alves de Olivera a una pena única de siete años de prisión por suministrarle cocaína a su hijo de 4 años para aliviarle un dolor de muelas.

La sentencia también unifica una condena previa por tráfico organizado de estupefacientes. No obstante, por razones humanitarias, la mujer cumplirá la pena bajo la modalidad de prisión domiciliaria.
El caso fue juzgado en octubre de 2025 mediante juicio abreviado, tras confirmarse mediante pruebas de laboratorio que la orina del niño dio positivo para cocaína. La mujer admitió que le había lavado un diente con una “sustancia blanca extraña” que había encontrado, según consta en el expediente.
La unificación de penas contempla dos hechos: el suministro gratuito de estupefacientes a un menor, y una condena anterior de seis años por tráfico organizado agravado por la intervención de tres o más personas.
El tribunal dispuso que la mujer cumpla la pena en prisión domiciliaria, teniendo en cuenta que tiene a su cargo dos hijos menores de 10 y 11 años. El fallo prioriza el principio del interés superior del niño para la modalidad de cumplimiento.
Durante la domiciliaria, deberá permanecer en su vivienda de Posadas con vigilancia electrónica, mientras continúa bajo control judicial.



