Una nueva medición del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora durante noviembre, revela un dato contundente: el 67,5% de la sociedad respalda que la cuota sindical deje de ser obligatoria y pase a ser voluntaria. La tendencia consolida una mayoría crítica del modelo gremial actual, en un contexto donde el Gobierno nacional impulsa una reforma laboral.

Al sumar a quienes se muestran neutrales o consideran que el tema no tiene demasiada relevancia, el universo de personas que no se opone al cambio trepa al 82,2%. Apenas un 17,8% sostiene que el esquema vigente debe mantenerse.
El respaldo atraviesa orientaciones políticas: tanto votantes oficialistas como opositores coinciden ampliamente en que los aportes sindicales deberían dejar de ser compulsivos. Se trata de uno de los pocos temas en los que se observa un alineamiento transversal en un clima público por lo general polarizado.
La encuesta también indaga sobre posibles reformas laborales. Más de la mitad de los consultados (55%) se manifiesta a favor de actualizar o modificar la normativa vigente, una opinión que se sostiene incluso entre quienes expresan dudas. La percepción predominante es que el sistema laboral actual resulta rígido y desactualizado frente a los cambios económicos y productivos.
Otro dato relevante es la imagen de los sindicatos: solo 15,2% tiene una mirada positiva, mientras que 63,9% expresa una valoración negativa. La desconfianza es amplia y no se limita a cuestiones ideológicas; incluye la sensación de que las estructuras gremiales están alejadas de las preocupaciones cotidianas y conducidas por dirigencias que llevan décadas en sus cargos. Incluso entre votantes peronistas, la negatividad llega al 30,2%.
El estudio también detalla cuáles son las principales preocupaciones del país. A nivel general, la situación económica aparece primera (30,7%), seguida por la corrupción (22,6%) y el desempleo (13,1%). Luego se ubican educación (8,9%), inseguridad (8,3%) y narcotráfico (7,5%). En un dato llamativo, la inflación —históricamente al tope de la agenda pública— cae al 5,1%.
Las prioridades cambian según la identidad política: entre votantes de Milei, la corrupción (22,6%) encabeza el listado, seguida por la economía (19,5%) y la inseguridad (15%). Entre los votantes peronistas, en cambio, la economía concentra el 39,2% de las preocupaciones, muy por encima del resto.
El relevamiento traza así una fotografía precisa del clima social: desconfianza hacia la dirigencia sindical, demanda de cambios en el sistema laboral y un consenso amplio respecto de revisar la obligatoriedad de los aportes gremiales.



