3 junio 2026

La nena herida en la explosión escolar de Pergamino volvió a su pueblo

Después de un mes internada en el Hospital Garrahan, Catalina Maglio, la nena de 10 años que resultó gravemente herida durante una feria de ciencias en Pergamino, regresó a su casa en Fontezuela, partido de Pergamino.

Su llegada se convirtió en una verdadera fiesta: vecinos, compañeros, docentes y familiares la recibieron con aplausos, carteles y una caravana que recorrió las calles del pequeño pueblo de 400 habitantes.

El accidente ocurrió el 9 de octubre durante una exposición en el Instituto Comercial Rancagua. Un experimento que simulaba la erupción de un volcán explotó y una esquirla metálica impactó en la cabeza de Catalina, provocándole heridas gravísimas. Fue asistida de urgencia en Pergamino, trasladada al Hospital San Felipe de San Nicolás y luego derivada al Garrahan, donde permaneció veinte días internada, gran parte de ellos en terapia intensiva.

El estallido dejó 17 heridos, entre ellos una docente que perdió un ojo y sufrió quemaduras. La justicia y las autoridades educativas mantienen abierta la investigación para determinar las causas del siniestro y revisar los protocolos de seguridad en actividades escolares.

Para sus padres, Ángeles y Javier, el regreso al pueblo fue un sueño cumplido. “Queríamos llegar lo antes posible porque ella quería volver a su pueblo”, contaron emocionados. “No esperábamos tanto. No fueron solo sus compañeros, fue todo Fontezuela el que salió a recibirla”, agregó Javier.

Durante el mes de internación, la familia recibió mensajes y muestras de apoyo desde distintos puntos del país. “Nos acompañaron en todo momento. Rezaron por ella, nos ayudaron y nos hicieron sentir que no estábamos solos”, destacaron.

Catalina continúa su recuperación, con controles médicos y algunas cirugías reconstructivas pendientes, pero su evolución asombra a los profesionales. “Llegó muy grave, pero los médicos actuaron rápido y excelente”, expresó su padre. “Ella tiene una fuerza interior que no podemos creer. Tiene más fuerza que nosotros”.

El regreso de Catalina a Fontezuela se convirtió en un símbolo de esperanza y unión para toda la comunidad, que celebró su recuperación como una victoria compartida.