4 junio 2026

Los oficios tradicionales en riesgo: los trabajos manuales enfrentan un futuro incierto

En un mundo cada vez más digitalizado, donde los influencers y creadores de contenido marcan tendencia, los oficios tradicionales atraviesan una grave escasez de relevo generacional.

Un estudio de Amanco Wavin reveló que casi no existen plomeros jóvenes entre 18 y 25 años, mientras que la mayoría se concentra entre los 46 y 55 años. Este déficit, que también afecta a electricistas, carpinteros y otros oficios manuales, provoca que la demanda supere ampliamente la oferta, encareciendo servicios como la construcción hasta un 12%.

El relevamiento, que incluyó más de 200 plomeros, también destacó que el 98% de quienes ejercen la profesión son hombres y que la elección del oficio responde principalmente a vocación (84%), mientras que solo un 15% lo hace por necesidad económica. La formación continua es una constante: el 60% realiza capacitaciones, y la mayoría considera que los tutoriales de YouTube no reemplazan la experiencia profesional. Sin embargo, la falta de jóvenes y la informalidad en la enseñanza generan una brecha preocupante que pone en riesgo la sostenibilidad de estos trabajos.

Según expertos, los problemas estructurales incluyen escasez de escuelas técnicas actualizadas, informalidad laboral, ausencia de certificación oficial y escasa valorización social. Esto provoca que muchos trabajadores estén en condiciones precarias, sin aportes jubilatorios ni cobertura médica, y que los jóvenes y mujeres tengan pocas oportunidades de ingresar al sector. La demanda de plomeros y electricistas sigue creciendo, con servicios que se agendan con semanas o meses de anticipación debido a la escasez de profesionales.

A nivel internacional, especialistas como Jensen Huang, CEO de Nvidia, advierten que la plomería y la electricidad serán oficios altamente valorados en el futuro, ya que la tecnología no puede reemplazar la reparación física de instalaciones. Para revertir la tendencia, empresas y expertos recomiendan fomentar la formación técnica desde la juventud, incentivar la participación femenina y profesionalizar los oficios, asegurando así la continuidad de trabajos esenciales para la economía y la vida cotidiana.