19 julio 2026

Las muertes en el Hospital: Cuando el silencio también duele

La muerte de una joven madre y de su bebé en el Hospital Julio de Vedia ha conmocionado a toda la comunidad de Nueve de Julio. Más allá de las circunstancias médicas y judiciales que hoy son materia de investigación, hay una realidad imposible de ignorar: dos vidas se perdieron y una familia quedó devastada.

 

La Justicia ya interviene en el caso, se ordenaron pericias y una autopsia para determinar con precisión qué ocurrió. Mientras tanto, las versiones, hipótesis y especulaciones circulan por distintos ámbitos, algo que resulta tan comprensible como riesgoso en momentos de profundo dolor.

Precisamente por eso, este no debería ser un tema para hacer política. Pero tampoco debería ser un tema ante el cual la política mire para otro lado.

Sorprende el silencio de gran parte de la dirigencia local. Particularmente de los concejales, quienes suelen definirse —con razón— como representantes de la ciudadanía.

Son los mismos que habitualmente presentan proyectos, pedidos de informes, declaraciones de interés, adhesiones o repudios sobre cuestiones provinciales, nacionales e incluso internacionales. Sin embargo, frente a una tragedia que golpea de lleno a la comunidad que los eligió, las voces públicas han sido escasas o directamente inexistentes.

No se trata de señalar culpables ni de exigir condenas anticipadas. Mucho menos de interferir en una investigación judicial que debe desarrollarse con total independencia. Se trata de algo mucho más básico: ejercer la representación.

Esto implica acercarse a las autoridades del hospital, solicitar información institucional, interiorizarse sobre lo sucedido, conocer los protocolos aplicados, escuchar a los profesionales de la salud y transmitir tranquilidad a una sociedad que hoy tiene preguntas legítimas.

Nadie espera que un concejal determine responsabilidades médicas. Pero sí que cumpla con una función elemental de control, seguimiento y acompañamiento institucional cuando un hecho de semejante magnitud sacude a la comunidad.

Resulta llamativo que, en una ciudad donde con frecuencia se discuten cuestiones de mucho menor impacto social, no haya existido hasta el momento una reacción política proporcional a la gravedad del hecho. Más aún cuando el propio Hospital Julio de Vedia es, desde hace años, objeto de debates, reclamos y proyectos vinculados a su funcionamiento y a las necesidades del sistema de salud local.

La prudencia es necesaria. El respeto por la familia también. Pero la prudencia no puede confundirse con indiferencia ni el respeto con silencio.

Hoy nadie necesita discursos partidarios. Nadie necesita aprovechar el dolor para sacar ventaja política. Lo que sí necesita la comunidad es que sus representantes estén presentes, pregunten, se informen y acompañen.