El Gobierno nacional reconoció este viernes que la eliminación temporal de las retenciones —que se aplicó durante tres días— generó fuerte malestar en el sector agropecuario, aunque aclaró que se trató de una medida extraordinaria para paliar la crisis cambiaria y reforzar las reservas del Banco Central.

El titular de la Agencia de Regulación y Control Agropecuario (ARCA), Juan Pazo, explicó en declaraciones radiales que recibió “insultos de todos los colores” de parte de los productores, pero pidió comprender que la decisión “sirvió para ordenar la crisis cambiaria”.
La baja de retenciones, establecida mediante el Decreto 682/2025, fijó una alícuota del 0 % para todos los granos, subproductos y carne vacuna y aviar. La norma regía hasta el 31 de octubre o hasta alcanzar un tope de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) por 7.000 millones de dólares, lo que ocurriera primero. Sin embargo, la liquidación récord de las cerealeras agotó el cupo en apenas tres días.
“Soy productor y estoy en contacto con cientos de productores. Sí, me insultan, pero estoy tranquilo con la decisión tomada porque fue en defensa de la moneda de los argentinos”, sostuvo Pazo, quien remarcó que la medida “no fue desesperada, sino pensada” frente a la incertidumbre cambiaria y la falta de divisas.
El funcionario apuntó además contra sectores de la oposición, a los que acusó de impulsar proyectos que “buscaban generar un desorden y un desequilibrio fiscal aumentando el gasto”. Y subrayó que la medida permitió bajar el tipo de cambio, la tasa y el riesgo país, lo que a su entender otorga “previsibilidad, algo que los productores necesitan”.
En paralelo, desde el campo persisten las críticas por lo que consideran una “estafa monumental” y un “manejo poco transparente” de la medida, que generó expectativas de mayor alcance y terminó con una vigencia muy limitada.



