3 junio 2026

"Semejante Parque para poco y nada..."

Con otras palabras, menos coloquiales, pero con el mismo significado; un lector de nuestro medio hizo saber su descontento con el desaprovechamiento del principal paseo público de la ciudad, limitado solo a actividades aeróbicas, en un simple posteo de nuestra "Foto del Día"; generando a su vez variadas reacciones a favor y en contra de su opinión.

 

Los comentarios abrieron un interesante debate donde, a priori, el Parque parece un tanto desaprovechado respecto de sus potencialidades y posibles usos; instancia que se asocia también a la nostalgia de otros tiempos con mayores actividades.

Es importante destacar, no obstante que este predio de 26 hectáreas luce impecablemente cuidado y siempre bello, lejos de ser esta uno de los ejes del debate, que se centra más bien en las autolimitaciones que se impone.

Repasemos: El Parque es el espacio recreativo más concurrido de la ciudad, utilizado para caminatas, deportes y actividades familiares; pero años atrás frente a la presencia de motociclistas que generaban inseguridad, se colocó un cerco perimetral para preservar la integridad de los visitantes; hecho que fue determinante para el fin de algunas actividades y la incomodidad de otras.

Los fogones del paseo público son una invitación al encuentro familiar en torno de un rico asado o una mateada, pero esta práctica placentera impone -desde el cerco-, limitaciones para trasladar heladeritas conservadoras, bebidas, utensilios, leña, carne, las bicicletas de los chicos y demás, dadas las distancias en las que se deben estacionar los vehículos, fuera del perímetro, y las parrillas.

Lejos en el recuerdo quedaron también los paseos en automóvil por los senderos principales, eliminados a partir de la problemática de las motos, sin observarse ni siquiera la posibilidad de destinar al menos dos horas de los días domingos a esta alternativa, con los debidos controles de agentes de Tránsito y Policía, para asegurar un uso placentero del espacio.

En este aspecto, los ambientalistas han puesto algunos reparos -a nuestro entender un tanto exagerados, sobre todo si los mismos se justifican en la contaminación generada por los vehículos, que de igual manera transitan en gran cantidad a pocos metros de sus límites por las avenidas adyacentes-; más aún si nos detenemos a pensar en personas mayores o con movilidad reducida, que ni siquiera pueden disfrutar de un espacio verde en un paseo familiar.

Mucho más aún se extraña la posibilidad de utilizar botes, kayaks o triciclos de agua, como sucedía hace décadas; lo que además de ayudar a la oxigenación de la laguna, le entregaba una vida particular y pintoresca a la misma.

Aprovechamiento escaso

Pese a su potencial, el Parque se encuentra escasamente aprovechado como espacio de recreación y disfrute familiar.

Este escenario genera un desperdicio social y cultural difícil de ignorar.

Se trata de un entorno diseñado no solo para el esparcimiento individual, sino para la convivencia comunitaria, el contacto con la naturaleza y la promoción de hábitos saludables para todas las edades. Limitar su uso por cuestiones de seguridad, sin alternativas de integración o áreas diferenciadas, implica que gran parte de su potencial quede infrautilizado.

La situación invita a reflexionar sobre cómo equilibrar la seguridad con la vida comunitaria: el Parque podría transformarse en un espacio de recreación integral, con sectores protegidos para caminatas y deporte, pero también áreas habilitadas para juegos, reuniones familiares, actividades culturales y educativas.

Este enfoque no solo preservaría la seguridad de los visitantes, sino que potenciaría el impacto social de un recurso que, hoy, sigue siendo subestimado.

Alternativas 

Frente a los escasos recursos que pueden obtenerse en las arcas municipales para hacer frente a inversiones, la mejor alternativa puede ser la de concesionar actividades, fundamentalmente a entidades de bien público, como sucede actualmente con la calesita, administrada en excelente forma por El Hogar del Niño.

Triciclos y bicicletas de paseo para alquilar; triciclos de agua, botes, kayaks; coordinares y profesores de actividades físicas y recreativas para niños, de la misma manera, podrían estar a cargo de nobles y necesitadas instituciones de la comunidad, que no solamente obtendrían una importante rentabilidad para el desarrollo de su función social, sino que además contribuirían a darle vida al Parque y además a cuidarlo, con una presencia permanente, que evita situaciones de vandalismo como las que se vienen registrando últimamente.

 

Conclusiones:

En definitiva, el Parque General San Martín no es solo un lugar de tránsito o ejercicio físico: es un espacio ciudadano capaz de fortalecer los vínculos sociales, culturales y recreativos de 9 de Julio.

Aprovecharlo en toda su dimensión debería ser una prioridad para la comunidad, evitando que su riqueza natural y patrimonial se reduzca a un simple corredor para caminatas y bicicletas.

 

Historia y orígenes

En el lugar original existía una laguna natural, conocida como “Laguna de Malcorra”, que fue testigo del campamento fundacional de la ciudad cuando llegó el general Julio de Vedia en 1863. Con los años, esta área pantanosa fue transformada en un sumidero y lavadero improvisado.

En 1926, bajo el mandato del intendente Florentino Valenzuela, se formó la comisión “Pro-Fomento Edilicio”, para sanear el lugar y convertirlo en parque público, con aportes económicos de vecinos y la ejecución de planos por el estudio “Burzaco y Herbín”.
Diario El 9 de Julio

Las obras fueron dirigidas por Tomás Cosentino y Emilio Repetto, quienes enfrentaron dificultades como inundaciones y terrenos insalubres mientras construían muros, puentes y drenajes.

Datos históricos importantes

  • En 1929 se instaló el portón principal, una obra en roblón realizada por Nicanor Bengoa y su familia, sin soldaduras, que se convirtió en un símbolo del parque.

 

 

  • El busto del general José de San Martín, obra de Juan Patrizi y Juan Sartori, está emplazado dentro del parque.
  • En 1963, con motivo del centenario de la ciudad, se colocó un monumento creado por el escultor Luis Perlotti para homenajear a los fundadores de 9 de Julio.
  • En los años posteriores, se sumaron mejoras como fogones, iluminación y un monolito en homenaje a Aldo Baamonde en 2003, además de la fuente del sector de juegos en más reciente puesta en valor.
  • Más recientemente en el tiempo se efectuaron obras de iluminación led y reacondicionamiento y reestructuración del área de juegos.