En Nueve de Julio la realidad muestra una convivencia desordenada que lejos está de transmitir modernidad y homogeneidad; pero también igualdad entre los barrios céntricos y la periferia.

La iluminación urbana no es un detalle menor: define la identidad de una ciudad, influye en la seguridad de sus calles y determina la calidad de vida de quienes la habitan.
En el corazón céntrico se mezclan tres sistemas diferentes: las viejas farolas ornamentales de sodio con su característica luz naranja colocadas en la gestión del Intendente Walter Battistella, cuando toda la ciudad tenía el mismo sistema; las columnas LED que aportan un estándar superior, y las columnas adicionales colocadas en marzo de 2020, a días de iniciarse la pandemia, bajo la gestión del entonces intendente Mariano Barroso, que la extendió también a plazas y paseos públicos.

El resultado es un paisaje urbano híbrido, donde cada cuadra parece contar una historia distinta en materia de alumbrado.
La situación invita a reflexionar sobre la necesidad de establecer un criterio unificado y sostenible para el alumbrado público.
No se trata solo de estética: la tecnología LED ha demostrado mayor eficiencia energética, mejor visibilidad nocturna y, sobre todo, un aporte clave a la seguridad vial y ciudadana.

Esa modernización, sin embargo, no puede quedar restringida al radio céntrico. Nueve de Julio todavía tiene barrios con luminarias de sodio, sectores iluminados con los populares “Cafieritos” —esas lámparas colgantes que hoy resultan claramente insuficientes— e incluso zonas que directamente carecen de alumbrado público.
Extender el LED a esos lugares debería ser una política prioritaria.

Hubo un tiempo en que este camino comenzó a transitarse junto a la Cooperativa Eléctrica y de Servicios “Mariano Moreno”. Esa tarea conjunta, sin embargo, quedó interrumpida sin explicaciones claras. Retomar y profundizar esa línea de trabajo sería un paso fundamental para que el crecimiento urbano no quede a mitad de camino.

La ciudad merece un plan de iluminación coherente, moderno y equitativo; que piense en cada vecino, viva en el centro o en los barrios.
Nueve de Julio tiene la oportunidad —y la obligación— de dar luz donde hoy todavía prevalecen la penumbra y la desigualdad.



