La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata confirmó y amplió la condena contra una institución educativa privada y su aseguradora, al establecer que el bullying sufrido por una alumna durante la secundaria fue el detonante directo de un cuadro epiléptico crónico.

El tribunal duplicó el monto de la indemnización inicial y responsabilizó en forma exclusiva al colegio por no haber prevenido ni intervenido ante el acoso escolar sistemático.
Los hechos ocurrieron entre 2016 y 2019 en el colegio G.G., donde la joven fue víctima de agresiones físicas y psicológicas reiteradas por parte de sus compañeros. La Justicia consideró acreditado que el hostigamiento —incluyendo empujones, humillaciones, y aislamiento— derivó en episodios de convulsiones desde 2017. El caso fue respaldado por testimonios médicos, pericias psicológicas y documentación institucional, como un acta donde el padre de la estudiante informó a las autoridades escolares sobre la situación, sin que se activaran mecanismos de protección adecuados.
En primera instancia, la jueza Mariana Tonto de Bessone había fijado una indemnización de $1.604.787, monto que fue duplicado por la Cámara. El juez Ricardo Monterisi, autor del primer voto, descartó la existencia de una “concausa” y remarcó que la responsabilidad del colegio fue total, al no cumplir con su deber de cuidado. La nueva indemnización incluye más de $3 millones por incapacidad permanente y una cifra similar por daño moral, sumando en total más de $6,3 millones. Los jueces utilizaron distintas referencias para calcular el resarcimiento, desde un automóvil hasta una computadora de alta gama, en función del perfil académico de la víctima.



