3 junio 2026

El INTA y Vitivinicultura, en la mira de la motosierra de Milei

El gobierno apunta a todos los organismos descentralizados. Se elimina el uso de fondos extrapresupuestarios. El Instituto de Vitivinicultura pasa a ser Dirección. El INTA y los 6400 empleados.

El fallecimiento del papa Francisco, el protocolo oficial y el viaje de Javier Milei a Roma solo retrasaron la puesta en marcha del nuevo giro de la motosierra. El propio Milei lo había anunciado en campaña: la caja y los empleados de los organismos descentralizados estarían en la mira de los principales ajustes del gobierno, de la misma forma que con los famosos fondos fiduciarios, cajas sin control presupuestario y en muchos casos con ejecución del gasto más que opaca.

Milei vuelve al país y se inicia el tramo más complicado del año para la política y también para monitorear de cerca los efectos de la salida del cepo y la nueva banda cambiaria que va, en el primer mes, de $ 1000 a $ 4000 y que ya tuvo variantes en las cotizaciones de la semana pasada.

El gobierno tiene por delante algunos desafíos complejos, como por ejemplo la investigación en el Congreso del caso Libra y la votación, escandalosamente demorada en el Senado bajo el pretexto de monopolizar los homenajes al Papa, de la Ley de Ficha Limpia.

Mientras esas peleas entran a escena y la Corte Suprema define el futuro de la sentencia firme para Cristina Fernández de Kirchner por la condena con doble conforme que ya tiene en la causa Vialidad, Milei debe demostrar que la política no le frena la gestión y que la casta no le ganó la pelea dentro del gobierno.

Los consejos de Kristalina
El propio FMI, en boca de Kristalina Georgieva emitió comunicaciones varias, tras la firma del nuevo acuerdo, en apoyo al gobierno y a los logros que sumó con el plan por el que se logró el equilibrio fiscal por primera vez en décadas. Mas allá de los elogios a Milei y a Luis “Toto” Caputo, el Fondo también dejó advertencias.

“En el plano interno, el país se dirige a elecciones en octubre. Es muy importante que no se descarrile la voluntad de cambio. Hasta ahora, no vemos que ese riesgo se esté materializando, pero insto a Argentina a que mantenga el rumbo”, dijo Georgieva la semana pasada. ¿A quién estuvo dirigido ese mensaje? ¿A los votantes o también al gobierno?

Con ese esquema Milei acelera para continuar con el plan de reformas que prometió en la campaña. Esta vez no está claro si llevará un nombre específico, pero el decreto que dispara las reformas en los entes del Estado ya está escrito y la firma se promete para los próximos días. Como en toda reforma hay vencedores y vencidos, ¿estos últimos aceptan los cambios pacíficamente?, fue la pregunta. “Todo el mundo entiende que hubo una joda muy grande con los entes descentralizados y que hay que terminarla”, responden desde el gobierno.

“Mañana entramos en el INTI”, confiaba uno de los funcionarios del gobierno que estuvo cerca de la investigación sobre cómo los fondos fiduciarios habían servido como un colador para que los fondos que ingresan por esquema extrapresupuestarios se filtraran a la militancia o, en el peor de los casos, a fines non sanctos.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial está dentro de una lista de 24 organismos descentralizados que tienen, hasta ahora, gobernanza casi autónoma y financiamiento por afuera de las partidas del Presupuesto Nacional. En esa lista están también el INTA, el Instituto de Vitivinicultura, el Senasa, el Instituto de Semillas, por ejemplo. Todos son cajas que algún sector aprecia y distribuye y el gobierno cree que los fondos, que salen de asignaciones del Estado o de tasas que pagan los usuarios, deben caer bajo el control del Tesoro.

Entre las novedades que aparecerán el nuevo recorte figura el INTA. La decisión es no fusionarlo con el INTI, como en origen se había pensado, pero si cambiar todo su esquema de gobernanza y revisar la planta de personal. El organismo hoy tiene 6400 empleados y hacía apunta la motosierra para redefinir la necesidad en cada área.

El INTA hoy tiene un directorio conformado por tres representantes del Estado, siete sillones con directores que representan a la Mesa de Enlace y lugares para las Universidades con carreras de Agronomía. “El Estado pone los fondos y las decisiones las toman otros por mayoría”, dicen en Economía, “Eso no va más”.