19 julio 2026

El día que 9 de Julio descubrió Facebook

Tras recordar cómo llegó Internet y cómo la televisión por cable cambió para siempre los hábitos de los nuevejulienses, esta tercera entrega recorre el desembarco de la red social que transformó la manera de relacionarse, informarse y mostrarse ante los demás. La historia de cuando Facebook convirtió a todo un pueblo en protagonista de su propia vidriera digital.

 

Hubo un tiempo en que para enterarse de algo había que encontrarse en la plaza, pasar por el club, ir al almacén o llamar por teléfono. Después llegó Facebook y, de golpe, la vida social de los nuevejulienses se mudó a una pantalla.

No fue inmediato. Al principio era una curiosidad de estudiantes, adolescentes y algunos curiosos que habían abandonado Fotolog o MSN Messenger. Pero entre fines de la década del 2000 y los primeros años de la siguiente, la red social comenzó a expandirse como pocas cosas lo habían hecho antes.

Y si había un lugar destinado a enamorarse de Facebook, era un pueblo chico.

Porque Facebook ofrecía algo irresistible para el espíritu nuevejuliense: la posibilidad de saber qué hacía todo el mundo sin moverse de la silla.

De repente aparecían fotos del cumpleaños al que uno no había sido invitado, del asado del domingo, de las vacaciones en la costa, del auto recién comprado o de la cena cuidadosamente acomodada antes de sacar la foto.

La vida cotidiana se convirtió en una especie de exposición permanente.

En una ciudad donde históricamente todos se conocen o conocen a alguien que conoce a alguien, Facebook fue recibido como una herramienta revolucionaria. Ya no hacía falta esperar a cruzarse con alguien para enterarse de las novedades. Bastaba con actualizar la página.

Muchos recuerdan aquellas primeras épocas de entusiasmo desenfrenado. Las personas compartían absolutamente todo. Desde una foto del desayuno hasta el estado del tiempo.

Las redes sociales todavía no tenían reglas no escritas y reinaba una inocencia digital difícil de imaginar hoy. Se subían álbumes completos con cien fotografías de un cumpleaños infantil. Se publicaban mensajes misteriosos destinados a una sola persona pero visibles para quinientos contactos. Y se utilizaban frases profundas extraídas de Internet cuya procedencia nadie conocía demasiado bien.

La búsqueda de "Me gusta" empezó a convertirse en un deporte local.

Porque si algo descubrió Facebook fue una característica muy humana: todos tenemos ganas de mostrarnos un poco.

Y en una comunidad donde la vida transcurre a la vista de todos, esa necesidad encontró un escenario perfecto.

Las primeras selfies comenzaron a multiplicarse. También las fotos frente al espejo, los cambios de foto de perfil semanales y las discusiones sobre quién aparecía etiquetado en determinada imagen.

Más de una amistad atravesó debates por una foto subida sin permiso.

Más de un romance comenzó con un comentario.

Y más de una separación se hizo pública antes de que los protagonistas terminaran de asimilarla.

Los medios locales también entendieron rápidamente el fenómeno. Las noticias empezaron a circular por Facebook, los vecinos comentaban los hechos de la ciudad y la información comenzó a viajar a una velocidad desconocida hasta entonces.

Lo mismo ocurrió con los comercios, las instituciones, los clubes y la política. Todos querían tener presencia en la nueva plaza pública digital.

Porque Facebook terminó siendo eso: una versión virtual de la plaza Belgrano, abierta las 24 horas.

Con una diferencia.

En la plaza uno podía pasar desapercibido.

En Facebook era mucho más difícil.

Con el tiempo llegaron otras redes sociales, nuevas modas y nuevas formas de comunicarse. Pero para miles de nuevejulienses, Facebook fue la primera experiencia masiva de vida digital compartida.

Fue el lugar donde se reencontraron compañeros de escuela, donde se vieron crecer hijos y nietos, donde se compartieron alegrías, discusiones, cumpleaños, recuerdos y noticias.

Y aunque hoy parezca algo cotidiano, hubo un momento en que todo eso era una novedad.

Un momento en que 9 de Julio descubrió Facebook.

Y, como suele ocurrir en los pueblos chicos, Facebook también descubrió rápidamente a 9 de Julio.