El mercado laboral argentino muestra un cambio marcado: el pluriempleo dejó de ser algo excepcional y ya alcanza a 1,6 millones de personas, el 12,2% de los ocupados, según datos del INDEC. Se trata de uno de los niveles más altos registrados y confirma una tendencia en alza que se acentuó en los últimos años.

Este crecimiento refleja una realidad clara: cada vez más trabajadores necesitan más de un empleo para sostener sus ingresos o mejorar su nivel de vida. Aunque quienes tienen múltiples trabajos ganan en promedio más, esa diferencia responde a la suma de ingresos y no a mejores condiciones laborales.
El fenómeno tiene un perfil definido: las mujeres representan el 56,6% de los pluriempleados y muestran mayor incidencia que los varones, en gran parte por la precariedad y fragmentación de tareas como el trabajo en casas particulares. Además, se concentra en edades centrales, entre los 30 y 65 años.
En cuanto a la modalidad, el 83% de los casos combina dos empleos, mientras que una minoría llega a tener tres o más. El pluriempleo atraviesa distintos sectores, desde trabajos domésticos y administrativos hasta profesiones como salud y educación, lo que evidencia que no se limita solo a los segmentos más vulnerables.
Desde la Fundación Encuentro advierten que este fenómeno no implica una mejora laboral, sino una intensificación del trabajo ante la caída del poder adquisitivo. Así, el pluriempleo se consolida como una estrategia cada vez más extendida frente a un mercado que no garantiza ingresos suficientes con un solo empleo.



