18 julio 2026

Mujeres cargan con más de una hora y media diaria en tareas de cuidado

Las mujeres dedican más de una hora y media diaria a tareas de cuidado no remuneradas, una carga invisible que condiciona sus oportunidades laborales y profundiza la desigualdad de género.

Así lo revela una investigación difundida por el portal Investiga de la Universidad Nacional de La Plata, que pone el foco en una problemática estructural que atraviesa a toda América Latina.

Las tareas de cuidado —como limpiar, cocinar, hacer compras o asistir a niños, personas mayores o con discapacidad— siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres. Este trabajo cotidiano, que no es remunerado ni muchas veces reconocido, equivale a unos 25 días al año de dedicación exclusiva, lo que impacta directamente en el acceso a empleos de calidad, mejores salarios y posiciones de liderazgo.

El estudio, elaborado por las economistas Cecilia Velázquez y Analía Calero, cuestiona la mirada tradicional que atribuye estas diferencias a decisiones individuales. Por el contrario, concluye que se trata de un fenómeno estructural vinculado a la organización social del cuidado, la desigualdad económica y los estereotipos de género.

En esa línea, las autoras destacan que la incorporación de las mujeres al mercado laboral no redujo esta carga, sino que generó una doble jornada: trabajo remunerado por un lado y tareas domésticas por otro. Este escenario limita su desarrollo profesional y se traduce en fenómenos conocidos como “techos de cristal”, “pisos pegajosos” y “escaleras rotas”.

Los datos, basados en encuestas de uso del tiempo de 18 países de la región relevadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, muestran que la brecha persiste aunque con algunas mejoras parciales en los últimos años. En Argentina, la tendencia es clara: las mujeres siguen dedicando sistemáticamente más tiempo que los varones a estas tareas, incluso con niveles educativos similares.

Frente a este panorama, las especialistas proponen avanzar en políticas públicas que aborden el cuidado desde una perspectiva integral, bajo el enfoque de las “tres R”: reconocer, reducir y redistribuir. El desafío, sostienen, es construir un modelo de corresponsabilidad que involucre al Estado, el mercado y las familias.

Porque sin redistribución del cuidado, no hay igualdad real en el trabajo.