Más de 70 intendentes bonaerenses, de distintos signos políticos, salieron a presionar a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires para destrabar el envío de fondos destinados a los municipios, en medio de una fuerte parálisis legislativa que mantiene el dinero en un verdadero “limbo institucional”.

El reclamo apunta directamente a que se haga efectiva la llegada de recursos incluidos en el esquema de endeudamiento aprobado al gobernador Axel Kicillof, fundamentales para afrontar gastos urgentes como sueldos, aguinaldos y pagos a proveedores.
Según trascendió, la interna dentro del oficialismo frenó la designación de representantes en la comisión bicameral encargada de supervisar esos fondos, lo que impide avanzar con su distribución. Esta situación generó una reacción inusual: jefes comunales de todo el arco político se alinearon en un mismo reclamo.
Uno de los puntos más cuestionados es que los recursos no serían de libre disponibilidad, tal como —afirman— se había acordado originalmente con el Ejecutivo provincial. En cambio, denuncian que los fondos quedaron atados a programas específicos vinculados a distintas líneas internas del oficialismo, lo que limita su uso en función de las necesidades locales.
Desde el interior bonaerense advierten que la situación es crítica y exigen una solución urgente para poder sostener el funcionamiento básico de los municipios.
La presión ahora está puesta sobre la Legislatura, en un escenario donde la tensión política interna empieza a impactar de lleno en la gestión diaria de los distritos.



