Día tras día se multiplican los reclamos de afiliados que deben pagar un adicional para acceder a una consulta médica, tanto en prestaciones vinculadas a PAMI como IOMA. La práctica, lejos de ser aislada o novedosa, expone una problemática extendida que continuamente pone en discusión el funcionamiento del sistema de salud.

Desde el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) en su normativa catalogan como “irregular e ilícito” el cobro de cualquier suma extra por parte de profesionales matriculados. En este sentido, remarcan que toda exigencia de dinero por fuera de lo estipulado en los convenios vigentes (copagos o bonos) constituye un “cobro indebido”.
Los honorarios por consultas médicas, en el caso de IOMA, están previamente establecidos a través de acuerdos entre la obra social y las entidades que representan a los profesionales. Por lo tanto, cualquier monto adicional que se solicite a los afiliados viola las condiciones pactadas.
En la misma línea, desde PAMI también advierten que el cobro de un “plus” es totalmente ilegal. El organismo recuerda que las consultas, recetas y prácticas incluidas en su cartilla deben ser gratuitas para los afiliados. Si un médico exige dinero extra para otorgar un turno o concretar una atención, se trata de una irregularidad que debe ser denunciada. En ambos casos, cualquiera de estas prácticas puede ser denunciada a través de los canales oficiales de cada organismo.
Más allá de la ilegalidad de estas prácticas, el fenómeno no puede analizarse de manera aislada. La crisis del sistema de salud pública y de las obras sociales lleva años profundizándose, con un impacto que se acentuó durante la pandemia y que aún hoy persiste. En este contexto, muchos profesionales han optado por volcarse a la atención exclusivamente particular, lo que reduce la oferta disponible para quienes dependen de coberturas como PAMI o IOMA e incluso de prepagas.
El resultado es un escenario complejo, ya que mientras los pacientes denuncian cobros indebidos y dificultades para acceder a la atención médica, los médicos, por su parte, reclaman honorarios acordes a la realidad económica. En el medio, hay un sistema que muestra señales de desgaste.
La discusión, entonces, no se agota en señalar irregularidades. También interpela a las obras sociales, en particular a estas dos que concentran la mayor cantidad de afiliados, a revisar sus mecanismos de contratación y actualización de aranceles. Mientras tanto, quienes necesitan atención médica siguen enfrentando una disyuntiva incómoda entre pagar un plus que no corresponde o quedar fuera del sistema.
Antonela Válvoli/De Chivilcoy



