El mensaje de Javier Milei marca un nuevo capítulo en su agenda política: avanzar con una reforma electoral profunda que incluye dos ejes sensibles —la eliminación de las PASO y la implementación de la llamada “Ficha Limpia”.

Por un lado, la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias apunta a modificar un sistema vigente desde 2009, que obliga a todos los ciudadanos a participar en internas partidarias financiadas con fondos públicos. El argumento del oficialismo es reducir el gasto estatal y evitar que el electorado intervenga en disputas internas de los partidos.
Por otro, el proyecto de “Ficha Limpia” busca impedir que personas con condenas por corrupción puedan presentarse a cargos electivos. Se trata de una iniciativa que ya fue debatida en varias ocasiones en el Congreso, pero que nunca logró sanción definitiva a nivel nacional.
El anuncio también deja ver la estrategia legislativa del Gobierno: el texto ingresaría por el Senado, donde el oficialismo deberá negociar con bloques provinciales y gobernadores para reunir los votos necesarios.
Desde la oposición, la reacción no tardó en llegar. Referentes políticos cuestionaron el discurso presidencial y pusieron el foco en situaciones judiciales de figuras cercanas al oficialismo, como Manuel Adorni y José Luis Espert, buscando relativizar el planteo de “fin de la impunidad”.
Más allá del tono del mensaje —contundente y alineado con su estilo—, el verdadero desafío estará en el Congreso: allí se definirá si la reforma avanza, se modifica o vuelve a quedar trabada, como ocurrió en intentos anteriores.



