El anuncio del Gobierno nacional sobre el cierre del Plan Remediar encendió una fuerte preocupación en todo el país, especialmente en las provincias, donde advierten por el impacto directo que la medida podría tener en millones de personas que dependen del sistema público de salud.

Según se informó en el ámbito del Consejo Federal de Salud, el programa dejaría de funcionar desde el 1° de abril, aunque se realizaría una compra de emergencia para garantizar la entrega de medicamentos durante mayo y junio. Luego, sería reemplazado por una estrategia más acotada, enfocada únicamente en enfermedades cardiovasculares y con provisión de apenas tres fármacos.
La decisión generó una inmediata reacción desde la provincia de Buenos Aires. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, cuestionó con dureza la medida y advirtió sobre sus consecuencias. Señaló que el cierre de Remediar implicaría dejar sin cobertura a más de 19 millones de personas que hoy acceden a medicamentos esenciales de manera gratuita.
El funcionario remarcó que se trata de una política pública con más de dos décadas de implementación, que permitió consolidar un sistema de atención primaria con amplia cobertura. En ese sentido, subrayó que la iniciativa garantiza tratamientos tanto para enfermedades crónicas como para cuadros agudos.
Actualmente, Remediar distribuye 79 tipos de medicamentos en unos 7800 centros de salud de todo el país, cubriendo cerca del 80% de las consultas del primer nivel de atención. Entre ellos se incluyen analgésicos, antibióticos, broncodilatadores, antihipertensivos, hipoglucemiantes y vitaminas, entre otros.
De concretarse los cambios, la distribución se reduciría de manera significativa, alcanzando a unos 800 centros de salud y limitándose a un conjunto muy reducido de tratamientos. Esto implicaría una fuerte retracción en el acceso a medicamentos esenciales, especialmente en sectores vulnerables.
En este contexto, desde distintas jurisdicciones advierten que la medida podría generar una mayor presión sobre los sistemas de salud provinciales y municipales, que deberían absorber la demanda que hoy cubre el programa nacional.



