La campaña 2025/26 de la cosecha gruesa en la región se desarrolla en un contexto complejo, atravesado por las abundantes precipitaciones acumuladas durante 2025, que alcanzaron los 1300 milímetros y condicionaron desde el inicio las tareas agrícolas.

De acuerdo con relevamientos del INTA, la superficie implantada se redujo cerca de un 25% en comparación con campañas anteriores, reflejando el fuerte impacto de los excesos hídricos sobre la planificación productiva.
El escenario climático generó múltiples dificultades a lo largo de toda la campaña. Según indicó, el avance de la cosecha gruesa continúa condicionado por las lluvias persistentes registradas durante gran parte del último año.
En el caso del girasol, si bien fue uno de los cultivos más afectados en su implantación por la imposibilidad de sembrar en fechas óptimas, la cosecha muestra avances significativos, con alrededor del 70% del área ya recolectada y rindes que oscilan entre 2,5 y 3 toneladas por hectárea.
El maíz presenta un panorama más heterogéneo. Mientras los lotes tempranos ya están siendo cosechados con resultados favorables de entre 8 y 10 toneladas por hectárea, una gran proporción corresponde a maíces tardíos, cuyo rendimiento final dependerá en gran medida de la ocurrencia —o no— de heladas tempranas, ya que muchos aún se encuentran en pleno desarrollo.
Por su parte, la soja repite el patrón de retrasos observado en otros cultivos, con siembras tardías generalizadas. Los lotes implantados en fechas tempranas mantienen buenas expectativas de rendimiento, mientras que aquellos sembrados más tarde continúan sujetos a la evolución de las temperaturas en las próximas semanas.
Si bien durante enero y febrero se registró una disminución en las precipitaciones, las lluvias recientes volvieron a complicar el panorama. Actualmente, se observa una alta humedad en los suelos, falta de piso para el ingreso de maquinaria y dificultades logísticas que ralentizan el avance de la cosecha en distintos puntos de la región.



