A un mes de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, Página 12 publicó un mapa interactivo con la ubicación de más de 800 centros clandestinos de detención que funcionaron en Argentina durante la dictadura. Entre ellos, aparece la ciudad de Trenque Lauquen, donde según el registro, uno de estos centros operó en la Comisaría Primera, sobre la calle Roca.

La iniciativa permite conocer la cercanía de estos lugares que fueron escenario de torturas, asesinatos y desapariciones.
El relevamiento del Estado argentino, hasta febrero de 2025, registraba 834 centros clandestinos activos entre 1974 y 1983, de los cuales 265 estaban en la provincia de Buenos Aires. Estos espacios operaron en comisarías, dependencias militares, instalaciones alquiladas por la Secretaría de Inteligencia (SIDE) e incluso en viviendas particulares o escuelas, como ocurrió en distintos puntos del país. La planificación y sistematicidad de los crímenes demuestra que no se trató de hechos aislados, sino de un dispositivo de terror estructurado.
Los sobrevivientes y especialistas reconstruyeron cómo funcionaban estos centros: secuestros, torturas, sometimiento a condiciones inhumanas y, en muchos casos, el traslado final hacia la desaparición. Pilar Calveiro, politóloga y sobreviviente, explica que los campos buscaban arrasar con la identidad de las víctimas, transformándolas en números a disposición de sus captores. Cada centro tenía su propia dinámica, desde los “vuelos de la muerte” en la ESMA hasta las ejecuciones en La Perla, pero todos compartían el objetivo de instaurar el terror.
La investigación también refleja la importancia de considerar el entorno: los barrios donde funcionaban estos centros vivieron un terror que se filtraba más allá de las paredes, afectando a vecinos y al tejido social. María Eugenia Mendizábal, socióloga, señala que estudiar la vecindad permite comprender cómo el sistema de desaparición impactaba fuera de los campos, en un territorio que era parte del mecanismo represivo.
En las últimas décadas, la señalización de estos lugares se volvió una política de memoria y reparación. En la provincia de Buenos Aires ya hay 182 sitios señalizados y se proyecta marcar más, como el Hogar Casa de Belén en Banfield. Para Página 12, es crucial visibilizar estos espacios como contraste frente a intentos de banalizar la dictadura o de diluir responsabilidades, recordando la magnitud del terrorismo de Estado y su legado en la sociedad argentina.



