Una adolescente de 15 años fue rescatada de un micro de larga distancia cuando intentaban trasladarla hacia el norte argentino con la presunta intención de cruzarla ilegalmente a Perú para utilizarla en el tráfico de drogas. El operativo se activó gracias a la denuncia de un pasajero que advirtió una situación sospechosa durante el viaje.

El hecho ocurrió en septiembre pasado y el colectivo fue interceptado en el kilómetro 152 de la Ruta Nacional 9, a la altura de Río Tala, en la provincia de Buenos Aires. La unidad había partido desde la zona de Plaza Miserere (Once), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y tenía como destino final Jujuy.
Según trascendió, un pasajero observó que un hombre adulto viajaba abrazado y “a los besos” con la menor, mientras junto a una mujer evitaban que se le viera el rostro. La joven llevaba gorra y capucha y, de acuerdo con el testimonio, el hombre ejercía presión para que no hablara. Ante la sospecha, dio aviso a la Gendarmería Nacional Argentina.
Al interceptar el micro, los efectivos constataron que la adolescente no figuraba en la lista de pasajeros, no tenía pasaje ni equipaje y tampoco documentación que acreditara su identidad. Los dos adultos que la acompañaban fueron detenidos en el lugar.
Los gendarmes señalaron que la joven presentaba un cuadro de somnolencia aguda y dificultad para mantenerse despierta. En un primer momento dijo ser mayor de edad y dio un nombre falso, incluso mostró un certificado de discapacidad que no le pertenecía.
Posteriormente, en una entrevista a solas, la adolescente reveló que tenía 15 años y que la estaban llevando a Perú para trasladar droga. Según su declaración, vivía en situación de vulnerabilidad y le habían prometido dinero, vivienda y un vehículo si aceptaba, aunque luego comenzaron las amenazas cuando manifestó dudas.
La Cámara Federal porteña, con la firma de los jueces Martín Irurzun y Eduardo Guillermo Farah, confirmó el procesamiento con prisión preventiva de los imputados por trata de personas agravada. Para el tribunal, el contexto del hallazgo, la denuncia espontánea del pasajero y el testimonio posterior de la víctima constituyen indicios suficientes de un intento de captación y traslado con fines de explotación.



