En una sesión maratónica que se extendió por más de 16 horas, el Senado aprobó en la madrugada de este jueves el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. La iniciativa obtuvo 42 votos afirmativos y 30 negativos en la votación en general, con la totalidad de los 72 senadores presentes en el recinto.

Con este resultado, el oficialismo y los bloques dialoguistas lograron imponerse al kirchnerismo y avanzar con una de las principales apuestas legislativas del Ejecutivo. Ahora, el texto será girado a la Cámara de Diputados, donde el Gobierno buscará convertirlo en ley sin modificaciones que obliguen a devolverlo al Senado para una segunda revisión.
Durante la votación en particular, el oficialismo mantuvo una mayoría cómoda, aunque con algunas variaciones en artículos específicos. El tratamiento fue el tramo más sensible de la sesión extraordinaria, ya que allí se definieron puntos clave vinculados a indemnizaciones, aportes y cambios en el esquema laboral.
Sobre el cierre del debate, la Casa Rosada envió señales hacia sindicatos y cámaras empresariales en relación a los aportes compulsivos, en un gesto interpretado como intento de descomprimir tensiones con distintos sectores.
Entre los aspectos más polémicos, el oficialismo incluyó el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, decisión que generó fuertes cuestionamientos desde la oposición.
De no mediar sorpresas en Diputados, el Gobierno podría lograr la sanción del primer gran proyecto de reforma laboral desde el regreso de la democracia, tras varios intentos fallidos en décadas anteriores.



