Un informe difundido en las últimas horas advirtió que las jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales que paga la Anses deberían ser un 21% más altas si se hubiera aplicado correctamente la actualización de la canasta de inflación.

Según el relevamiento, la falta de actualización metodológica y el congelamiento del bono impactaron de manera directa en los ingresos reales de jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH.
El análisis señala que el Ministerio de Economía continúa utilizando una canasta de consumo que data de 2004, pese a que estaba prevista la implementación de una nueva medición desde febrero. Esta postergación provocó que los aumentos otorgados quedaran muy por debajo del costo de vida real.
De acuerdo con los datos del informe, desde la aplicación de la nueva fórmula de movilidad, los haberes mínimos aumentaron un 99% entre abril de 2024 y diciembre de 2025. Sin embargo, si se hubiera utilizado una canasta actualizada, el incremento debería haber alcanzado el 140%. Esa diferencia del 21% se traduce en una fuerte pérdida de poder adquisitivo.
En términos concretos, cada jubilado que percibe la mínima habría perdido más de $1.032.000 solo por el desfase en el índice de actualización. A esto se suma el congelamiento del bono de $70.000, que no se modifica desde marzo de 2024, lo que eleva la pérdida total acumulada a más de $2.400.000 por beneficiario.
El informe también compara los haberes con el costo de vida. Según la Defensoría de la Tercera Edad, en octubre de 2025 la canasta básica para jubilados superaba los $1.500.000, mientras que el haber mínimo con bono apenas rondaba los $396.000, una cifra que alcanza para cubrir solo algunos días del mes.
La crítica apunta a las decisiones económicas que postergaron la actualización estadística bajo el argumento de consolidar la desinflación, en un contexto donde, según el informe, los salarios de los funcionarios del Gabinete nacional registraron fuertes incrementos.



