3 junio 2026

Una petroquímica anunció 65 despidos y crece el conflicto laboral

La empresa Sealed Air, de origen estadounidense y dedicada a la industria de envases y embalajes, avanzó con el despido de 65 trabajadores en su planta de Quilmes, ubicada sobre la calle Primera Junta al 500.

La firma sostuvo que la decisión forma parte de un proceso de reestructuración a nivel global, mientras que los empleados denuncian precarización laboral y falta de diálogo.

El conflicto comenzó a principios de noviembre, cuando la compañía comunicó la desvinculación de 89 empleados, lo que derivó en una protesta y la paralización de la planta. Ante esa situación, intervino el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, que dictó la conciliación obligatoria y ordenó la reincorporación provisoria del personal afectado.

Finalizado el período de conciliación, la empresa avanzó con 65 despidos, lo que reavivó el conflicto y derivó en una nueva movilización de los trabajadores junto al gremio, que iniciaron un paro por tiempo indeterminado. Según los delegados, si bien durante las audiencias existió diálogo entre las partes, la empresa interrumpió toda comunicación hacia fines de diciembre.

Alfredo Piscopo, delegado general de la comisión interna, explicó que la planta contaba con un sector con baja actividad donde trabajaban 25 personas, pero remarcó que el resto de las áreas, que representan cerca del 80 por ciento de la producción, funcionaban incluso con horas extras. En ese sentido, sostuvo que esos puestos podían ser absorbidos, especialmente teniendo en cuenta la existencia de trabajadores próximos a jubilarse.

Piscopo recordó que inicialmente se había acordado un esquema de desvinculaciones voluntarias, pero aseguró que el conflicto se agravó el 29 de diciembre, cuando la empresa presentó un documento con propuestas de flexibilización laboral que no habían sido discutidas previamente. Al rechazar esa iniciativa, afirmó, la negociación se dio por terminada y se concretaron los despidos.

Actualmente, Sealed Air cuenta en Quilmes con alrededor de 200 operarios y unos 100 empleados administrativos. La empresa fundamentó las desvinculaciones en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, mientras el conflicto continúa abierto y sin resolución a la vista.