Daniela y Emilio, vecinos de 9 de Julio, decidieron transformar un verano difícil en una experiencia de vida única. A principios de diciembre armaron un carro casero con caños de pileta, cargaron tortas materas hechas a pulmón y emprendieron viaje rumbo a Las Toninas.

No fue una decisión improvisada: era una idea que venían madurando desde el año pasado y que hoy se convirtió en un desafío real, vivido día a día sobre la arena.
Bajo el nombre "Date el Gusto", recorren la playa todos los días vendiendo tortas caseras, enfrentando el calor, el cansancio y largas caminatas, pero también disfrutando de charlas, encuentros y la satisfacción del trabajo propio.
Daniela, modista, y Emilio, electromecánico, encontraron en esta aventura una forma concreta de generar ingresos en un contexto económico complejo, tanto a nivel nacional como local, donde durante el verano muchas actividades en 9 de Julio se frenan o disminuyen notablemente.

La experiencia es también una apuesta emocional. Es la primera vez que hacen algo así, “ir a probar suerte”, como ellos mismos lo definen, con la expectativa de superarse y sostenerse con esfuerzo frente a las dificultades.
Cada torta vendida representa más que una venta: es una pequeña victoria, una señal de que el trabajo genuino todavía abre caminos.
En medio de la incertidumbre económica, la historia de estos nuevejulienses habla de resiliencia, creatividad y coraje.
Una aventura que combina necesidad y sueños, y que muestra cómo, incluso en los escenarios más desafiantes, siempre hay lugar para reinventarse y seguir adelante, paso a paso, sobre la arena.



