El Gobierno nacional debió retroceder en su intención de avanzar de manera acelerada con la reforma laboral y postergó su tratamiento en el Senado hasta el 10 de febrero. La decisión se da en un contexto de tensiones internas dentro del oficialismo y con sus aliados, luego de los chispazos generados por la aprobación del Presupuesto en la Cámara de Diputados.

Inicialmente, el oficialismo analizaba llevar la reforma laboral al recinto el 26 de diciembre, pero finalmente ese día se tratarán el Presupuesto 2026 —cuya media sanción dejó fuertes ruidos políticos— y el proyecto de Inocencia Fiscal, ambos ya aprobados por la Cámara baja.
El pedido para sesionar en febrero fue formulado por la senadora Patricia Bullrich, tras el escenario que dejó el debate presupuestario, donde el Gobierno logró avanzar en general, pero tuvo que resignar la derogación de las leyes de financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad, lo que abrió la puerta a posibles modificaciones o incluso a un veto presidencial por el impacto fiscal.
En este marco, Bullrich adelantó que el Ejecutivo convocará a un nuevo período de sesiones extraordinarias entre el 2 y el 27 de febrero, con la intención de retomar el debate de la reforma laboral y también de la Ley de Glaciares. El proyecto ya cuenta con dictamen de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda, y durante el tiempo previo al tratamiento el Gobierno aceptará introducir cambios en el texto.
Fuentes parlamentarias señalaron que uno de los factores que complicó los acuerdos fue el malestar generado por declaraciones del Ejecutivo sobre cómo había salido aprobado el Presupuesto en Diputados. A eso se sumó la polémica votación para la integración de la Auditoría General de la Nación, donde un acuerdo entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo dejó afuera al PRO y provocó duras reacciones, incluida la amenaza de una denuncia judicial por parte del jefe de bloque, Cristian Ritondo.
Con este escenario, el oficialismo no contaba con los votos necesarios para garantizar la aprobación de la reforma laboral. La postergación del debate le permitió al presidente Javier Milei evitar una derrota casi segura en el Senado, en una semana marcada además por la movilización de la CGT frente a la Casa Rosada, donde la central sindical rechazó la iniciativa y advirtió sobre la posibilidad de un paro general.



