Los reclamos de automovilistas y vecinos volvieron a centrarse en el estado de las banquinas de las Rutas 5 y 65, donde el crecimiento excesivo de pastos y malezas dificulta la visibilidad y representa un riesgo para quienes circulan por esos corredores viales.

En distintos tramos, la altura de la vegetación supera los niveles considerados seguros y tapa señalización, accesos y sectores de detención de emergencia.
Usuarios frecuentes de ambas rutas advierten que el problema se repite desde hace meses y que los puntos más críticos coinciden con sectores de alto tránsito, cruces y curvas donde la falta de visibilidad obliga a extremar la atención.
En varios casos, relatan que los pastizales alcanzan alturas que incluso dificultan ver vehículos que se acercan desde la banquina o desde caminos rurales que desembocan en la traza principal.
Desde organismos y especialistas en seguridad vial se insiste en que el mantenimiento regular de las banquinas es fundamental para garantizar maniobras seguras, permitir la lectura correcta de la cartelería y evitar riesgos adicionales, como la posibilidad de focos de incendio durante los períodos de altas temperaturas.
Asimismo, se remarca que la vegetación crecida afecta directamente a la capacidad de reacción de los conductores, sobre todo en horarios nocturnos o con condiciones climáticas adversas.
Vecinos y automovilistas solicitan que se realicen tareas de desmalezado y limpieza de forma sostenida para restablecer condiciones adecuadas de circulación. Señalan que, mientras tanto, la única manera de transitar estos tramos es reducir la velocidad y extremar las precauciones, especialmente en zonas de banquinas angostas o con curvas cerradas.



